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Lunes 20 de Noviembre de 2017

Consejos para atender a su hijo

¿Que son la regurgitación y el vómito?     

El primer síntoma se refiere a la expulsión no forzada del contenido del estómago, mientras que el vómito conlleva siempre un esfuerzo mayor o menor para expulsar el contenido gástrico. En el primer caso, el alimento parece salir de la boca del niño sin esfuerzo aparente; a veces lo hace en gran cantidad, poniendo a prueba la paciencia de quien lo cuida, obligando a un frecuente cambio de ropa. A menudo se puede observar un caso similar cuando se trata de vómitos.

Mas o menos la mitad de los bebés presentan alguno de estos síntomas o ambos de forma combinada, pero menos de uno de cada 20 niños con vómitos o regurgitación tiene una enfermedad de alguna importancia. En el resto, las causas acostumbran a ser el reflujo gastroesofágico transitorio del recien nacido(calasia), las formas inadecuadas de alimentar al bebé, la respuesta inadecuada de la madre al llanto del bebé y otras formas de alteración de la relación madre-hijo.

¿A qué se debe la regurgitación en el bebé?     

La regurgitación es, por lo común, un síntoma de mayor benignidad que el vómito. Aquella, cuando no se cometen errores a la hora de alimentar al bebé y este se desarrolla con normalidad, está causada casi siempre por un reflujo gastroesofágico pasajero (calasia), que suele desaparecer antes de que el lactante empiece a andar.

Este reflujo gastroesofágico pasajero se debe a una inmadurez de la válvula de cierre situada entre el estómago y el esófago (el cardias), de manera que, en condiciones de buen funcionamiento, los alimentos, una vez ingresados en el estómago, no pueden retornar hacia la boca. Pues bien, debido a la citada inmadurez del cardias, los alimentos tienen paso libre para volver hacia la boca, ya que nada se lo impide.

Si el bebé no tiene un desarrollo de peso y estatura normales puede estar sufriendo un trastorno importante en su salud, como una infección urinaria o de otra localización, una enfermedad ulcerosa (raramente), una enfermedad del metabolismo, de tipo endocrinológico o de otra naturaleza. Si la regurgitación se acompaña de atragantamiento es posible que el bebé tenga una enfermedad neuromuscular o algún defectos anatómico.

Tanto si parece que el bebé se encuentra sano y parece desarrollarse con normalidad, como si parece estar enfermo, es necesario que sea examinado por un profesional competente.

¿A qué se debe vómito en el lactante?     

Si el vómito se presenta súbitamente en un bebé que tiene el aspecto de estar sufriendo un episodio agudo de enfermedad y que hasta entonces parecía encontrarse bien, las posibles causas incluyen la gastroenteritis aguda y otras infecciones ajenas al tubo digestivo, como las del sistema nervioso (meningitis, por ejemplo), así como otros procesos mas raros, como enfermedades endocrinas o metabólicas como el síndrome adrenogenital y los errores innatos del metabolismo, la hidrocefalia y otras enfermedades que aumentan la presión dentro del cráneo.

En aquellos casos en que el lactante tiene vómitos pero no parece encontrarse enfermo, las posibles causas incluyen técnicas deficientes de alimentación, entre las que destaca por encima de todas la sobrealimentación del bebé, además de una posición inadecuada tanto del bebé como de la madre a la hora de administrar el alimento, la falta de expulsión de gases durante y después de la tetada o el biberón, la alimentación forzada del bebé como medio de acallar su llanto (aunque no tenga relación con hambre) y distintos problemas de tipo psicológico o social.

El vómito que aparece durante los primeros días de vida y tiene carácter explosivo, puede ser debido a la estenosis hipertrófica del píloro. En este caso, el bebé puede parecer expulsar mas cantidad de lo que come, cosa que hace con avidez, tanto debido al hambre como a la sed provocada por la pérdida del contenido del estómago.

A veces, un reflujo gastroesofágico exagerado puede dar lugar a vómitos repetidos mas que a regurgitación. Sin embargo, en un niño que se encuentra aparentemente bien, pero vomita con mucha frecuencia mas allá de los primeros meses o bien lo hace al cambiar la posición del cuerpo o al presionar su abdomen suavemente, probablemente debe estudiarse para descartar una hernia de hiato esofágico.

Algunos bebés presentan vómitos o regurgitación asociados a diarrea prolongada en caso de intolerancia digestiva provocada por déficit transitorio de lactasa o intolerancia o alergia a la proteína de leche de vaca.

En niños que parecen estar enfermos o muy enfermos, los vómitos pueden estra originados por enfermedades de mayor trascendencia, como la obstrucción del intestino.

En cualquiera de los casos en que se encuentre, la única medida razonable consiste en consultar lo antes posible con el médico que atiende a su hijo, evitando tomar medidas por su cuenta y riesgo.

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