La deformidad del dedo denominada dedo en martillo se localiza casi siempre en el segundo dedo del pie, el adyacente al dedo gordo, y de forma poco frecuente puede afectar al tercero o incluso al cuarto dedo. Suelen deformarse los dedos de ambos pies, pero como sucede en otras anomalías, predomina mas en un lado que en el otro.
Como puede apreciarse en la figura, lo característico es la flexión de la segunda falange, en contraposición a la primera falange, que está en posición de extensión sobre el metatarsiano. Como consecuencia de estas deformidades, el dedo hace un saliente que corresponde a la articulación de la primera con la segunda falange
La primera falange es algo mas larga de lo habitual y cuando se fuerza para que se extienda, resulta dificil lograrlo, provocándose dolor al intentarlo, ya que los tejidos estan muy retraídos en la zona de flexión. Por el contrario, suele ser fácil flexionarla aún mas de lo que ya está.
Como en otras anomalías similares, la deformidad provoca una presión del zapato en la zona mas saliente, lo que origina un callo y una bolsa de serosidad justo encima de la parte mas saliente del dedo, lo que acentúa las molestias que la deformidad causa, que pueden ser importantes.
Los síntomas son debidos exclusivamente a la presión del zapato sobre la parte saliente del dedo flexionado. Por su parte, la falangeta o falange terminal ejerce una presión contra el suelo, lo que colabora a formar la callosidad dolorosa que acompaña al dedo en martillo.
La mayor parte de las veces, el paciente recurre a zapatos muy blandos o incluso zapatillas para poder andar con un mínimo de confort y siente un gran desahogo cuando se quita el calzado.
El origen del dedo en martillo se cree podría ser ser la utilización de calzado mas corto de lo debido, que obligaría a la flexión del segundo dedo, que normalmente suele ser el que mas sobresale por la parte anterior del pie. Sin embargo, esta es una cuestión debatidad desde antiguo, ya que esta teoría no parece convencer suficientemente.
En muchas ocasiones, los casos leves pueden corregirse solo con calzado adecuado. En niños pequeños, puede bastar con medidas fisioterapéuticas y tal vez, corrección ortopédica. En los casos mas avanzados, el tratamiento es quirúrgico, existiendo varias modalidades de intervención (trasposición de tendones, resecciones artroplásticas, etc.
Última actualización de la página: 14 de enero de 2011