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DISFUNCIÓN ERÉCTIL O IMPOTENCIA SEXUAL MASCULINA

¿Qué es la disfunción eréctil?

Se dice que existe disfunción eréctil o impotencia masculina aquella situación en la que el paciente no puede iniciar una erección normal o conseguir mantenerla para llevar a cabo una relación sexual adecuada.

Actualmente no se considera que la disfunción eréctil esté irremediablemente ligada al proceso natural de envejecimiento de las personas, aunque la incidencia del trastorno suele incrementarse considerablemente conforme pasan los años. Así, por ejemplo, un varón de 70 años tiene una probabilidad doble de sufrir este proceso que uno de 45. El estado previo de salud, el estatus sociocultural o económico y el estado civil se asocian con un grado de riesgo diferente, siendo mayor entre los divorciados y las personas de menor nivel socioeconómico o cultural.

¿Cómo se produce?

En conjunto, se considera que la disfunción eréctil aparece en uno de cada diez varones mayores de 21 años de edad.

Las personas que sufren determinadas enfermedades se hallan mas expuestas a sufrir este trastorno, especialmente en el caso de fumadores, diabéticos, pacientes con enfermedades cardiacas o hipertensión arterial, trastornos prostáticos, obesidad o dislipemia( colesterol bueno disminuido:HDL).

Recibir determinados medicamentos favorece o desencadena este trastorno. Las intervenciones quirúrgicas o la irradiación del área de la pelvis o la próstata y las lesiones medulares pueden provocar impotencia. Los factores psicológicos o los procesos psiquiátricos, a menudo mas bien consecuencia que causa del trastorno, aparecen con frecuencia asociados a la disfunción eréctil.

Los mecanismos implicados en la producción de la disfunción eréctil incluyen:

1.La incapacidad para iniciar la erección, como sucede en caso de problemas de origen psicológico, neurológico o endocrinológico;
2. Incapacidad para rellenar el miembro viril con una cantidad adecuada de sangre, como sucede a consecuencia de la obstrucción provocada por las lesiones de la arteriosclerosis;
3. Incapacidad para retener el volumen de sangre necesario para mantener la erección.

Con frecuencia, los pacientes muestran mecanismos mixtos, donde puede ser dificil determinar el peso relativo de uno de ellos, especialmente cuando se imbrican factores emocionales o psicológicos.

¿Cuales son las causas?

Disfunción eréctil circulatoria o vascular:

La disminución del flujo de entrada de sangre al pene es una causa frecuente de disfuncion eréctil. La mayoría de las veces se trata de una obstrucción arterial originada por arterioesclerosis.

En pacientes de edad avanzada, la arteriosclerosis junto con la diabetes mellitus y la impotencia originada por medicamentos representan mas del 80 % de los casos vistos en una consulta de medicina general.

Disfunción eréctil endocrinológica:

La diabetes es una de las principales razones de impotencia en el adulto o anciano. Según diversas estadística, uno de cada tres o uno de cada dos pacientes diabéticos sufre algun grado de disfunción eréctil. La diabetes se asocia con frecuencia a arteriosclerosis o a alteraciones de los nervios, que son finalmente los causantes de disfunción eréctil.

Disponer de un nivel de testosterona adecuado en necesario para mantener una libido normal. No obstante, incluso pacientes con una notoria deficiencia de hormona masculina, pueden tener erecciones normales. Las personas de edad avanzada pueden tener una disminución normal de hormona masculina, aunque administrar tales hormonas probablemente no mejore la situación de la gran mayoría de estos pacientes, al intervenir otros factores asociados, especialmente de tipo vascular.

Disfunción eréctil neurológica o psicológica:

La alteración de las fibras nerviosas que regulan la contracción y relajación muscular que actua como exclusa para regular la entrada o salida de sangre del pene puede dar lugar a impotencia. Sucede tras la ruptura traumática o quirurgica de las fibras nerviosas, en algún punto desde la médula espinal hasta el mas distante del pene. Aunque con frecuencia no produce la imposibilidad de erección, la mayoría de pacientes con daño medular apreciable no tiene una erección satisfactoria.

En la impotencia de causa psicológica o psiquiátrica, están frecuentemente alterados los impulsos nerviosos dirigidos a provocar la replección del pene.

Disfunción eréctil por medicamentos:

Probablemente uno de cada cuatro varones que reciben de forma continuada alguna clase de medicamento sufre impotencia atribuible directamente a su administración.

Determinados medicamentos antihipertensivos como los betabloqueantes y los diuréticos tiazídicos pueden provocar impotencia, tanto de forma directa, actuando sobre el órgano masculino, como reduciendo la presión de llegada de sangre al miembro. Menos frecuentemente, los IECA o calcioantagonistas están implicados en la producción de disfunción eréctil.Otras sustancias antihièrtensivas están implicadas en la producción de impotencia menos frecuentemente que las anteriores.

Otros medicamentos,entre los que destacan particularmente los antidepresivos de distintos tipos, diversos medicamentos antipsicóticos, algunos tranquilizantes, antiulcerosos anti-H2, algunos medicamentos para el tratamiento de dislipemias, como fibratos, el consumo inadecuado de alcohol, drogas como cannabis o cocaína y hormonas femeninas administradas de forma terapéutica a varones. Esta relación no es exhaustiva, por lo que si usted recibe un medicamento no incluido y cree que puede estar produciéndole disfunción eréctil, consulte con su médico.

Los pacientes que reciben medicamentos para las condiciones indicadas es frecuente que tengan a la vez otros factores de riesgo. Sin embargo, aquellos que desarrollan bruscamente impotencia tras recibir un nuevo fármaco deben consultar con su médico la busqueda de una alternativa al medicamento recien introducido.

Disfunción eréctil por tabaquismo:

Existe una estrecha asociación entre el consumo de tabaco y el riesgo de sufrir disfunción eréctil, con una clara relación entre el grado de consumo y la probabilidad de sufrirla, siendo este riesgo mayor con consumos iguales o superiores a 20 paquetes-año. Los fumadores pasivos muestran también un cierto incremento del riesgo de sufrir el trastorno.

Se dispone en la actualidad de suficiente documentación relativa a la impotencia causada por el consumo de tabaco. Se calcula que el riesgo de sufrirla es al menos un 50 % mayor entre fumadores que entre no fumadores.

Incluso a edades relativamente tempranas como en pacientes de entre 30 y 50 años, el riesgo de sufrir disfunción eréctil es el doble que en el colectivo no fumador de la misma edad.

¿Cómo se diagnostica?

En la mayor parte de los casos, el diagnóstico no requiere realizar numerosas pruebas, aunque en casos concretos puede precisar la intervención de mas de un especialista.

La forma en que se va configurando la disfunción eréctil es generalmente indicativa de la posible causa. Aquella impotencia de presentación gradual y progresiva se asocia comunmente con las causas llamadas organicas, en las que existen lesiones arteriales o neurológicas, como la arteriosclerosis o la diabetes.

La exploración física y el interrogatorio pueden ofrecer datos sobre tensión arterial, toma de medicamentos y otras enfermedades previas.

Entre las enfermedades frecuentes y fáciles de descartar se encuentran las alteraciones del tiroides, hígado, riñon, sangre o sistema cardiovascular. Las exploraciones complementarias se pueden completar en casos seleccionados con una evaluación endocrina y urológica(próstata, genitales, pene). Es también procedente una exploración neurológica en casos concretos.

La realización de analisis rutinarios en la clinica pueden descartar o confirmar la existencia de diabetes mellitus y, si se sospecha un fallo hormonal diferente, la determinación de prolactina o testosterona.

En la mayoría de las ocasiones su médico de cabecera puede establecer el origen probable o cierto de la enfermedad, aunque tal vez en determiandas situaciones precise consultar con otros especialistas.

¿Cual es el tratamiento?

Los pacientes deben recibir información detallada y directa por parte de su médico acerca de la condición clínica que sufre, de los resultados de las pruebas realizadas y de los factores que influyen en la enfermedad. Igualmente deben tener oportunidad de colaborar en la elección del método mas adecuado para superar el trastorno.

Por su parte el paciente debe evitar aquellos factores de riesgo que sean susceptibles de cambio. Así, deben esforzarse en abandonar el hábito de fumar y el consumo excesivo de alcohol, así como el de otras posibles drogas de abuso implicadas en la producción del trastorno, como cannabis o cocaína.

Medicamentos:

Se dispone de tres medicamentos potentes y eficaces para el tratamiento de la disfunción eréctil: Sildenafilo, tadalafilo y vardenifilo.

Estos medicamentos pertenecen al grupo de los llamados inhibidores de la fosfodiesterasa-5 y producen una buena respuesta incluso en pacientes con patología funcional, es decir, sin daño orgánico aparente. También pueden resultar efectivos cuando existe un daño orgánico, vascular, neurológico o metabólico, dependiendo del grado de afectación del paciente, siempre que exista una adecuada excitación sexual.

Puede consultar una información mas detallada de cada uno de los tres principios activos en la página correspondiente de este mismo sitio web.

En todos los casos se ha de proceder con gradualidad, iniciando las tomas por dosis lo mas modestas posible, sin exceder aquella cantidad mínima que resulta eficaz, dado que su administración puede no ser inofensiva, especialmente en pacientes de edad avanzada que reciben medicamentos alfabloqueantes, tienen una deficiente función renal o toman medicamentos que tienen alguna posibilidad de experimentar interacciones con estos fármacos. Su médico dispone de un listado actualizado de fármacos que pueden resultar peligrosos si se administran conjuntamente con alguno de estos inhibidores de la fosfodiesterasa.

Consulte siempre los detalles necesarios para la aplicación de estos medicamentos con su médico o farmacéutico.

Los efectos secundarios de estos tres principios activos son frecuentes, aunque en la mayoría de los casos son pasajeros y/o transitorios. El mas habitual es el dolor de cabeza, seguido de enrojecimiento o sofoco facial, molestias gastrointestinales, alteración de la visión, con percepción de un halo azulado sobre los objetos, lumbalgia y congestión nasal.

Los tres medicamentos están formalmente contraindicados si el paciente se halla bajo tratamiento con medicamentos vasodilatadores coronarios denominados nitratos, cualquiera que sea su forma de administración(parches, comprimidos, gel, etc), ya que pueden precipitar una situación de riesgo serio al potenciarse mutuamente el efecto hipotensor de ambos medicamentos, con producción de un colapso circulatorio o incluso shock. Tampoco es recomendable utilizar los inhibidores de la fosfodiesterasa-5 en caso de miocardiopatía o insuficiencia cardiaca.

Si usted sufre disfunción eréctil, debe consultar a su médico antes de tomar esta clase de fármacos. De estar mal elegido el tratamiento, las consecuencias para usted pueden ser peligrosas.

Dependiendo de sus preferencias y de la experiencia de su médico con uno de los tres fármacos en particular, puede optar por uno u otro. El tadalafilo es el que tiene el efecto mas prolongado, aunque también es el de inicio mas tardío. Respecto de otras características, los tres son bastante similares.

Hormonas masculinas:

Si el paciente presenta una insuficiencia de producción de hormona masculina(testosterona), es decir, sufre hipogonadismo, debe ser tratado con testosterona o derivados. Esta hormona solo de forma excepcional puede mejorar la situación de aquellos pacientes que tienen una producción adecuada de la misma y no debe utilizarse en personas con niveles suficientes de ella.

De ser necesaria, puede aplicarse localmente, en forma de parches o gel, por vía parenteral, con preparados de liberación prolongada o en comprimidos, aunque esta última puede resultar mas toxica para el hígado. De ser preciso este tratamiento hormonal, el médico se asegurará primero de que no sufre alguna clase de tumor con posibilidades de empeorar al aplicar el tratamiento.

Dispositivos de aspiración (vacío):

Entre los pacientes a los que no se puede administrar algún inhibidor de la fosfodiesterasa, los dispositivos de constricción o aspiración de vacío pueden resultar de utilidad.

Estos dispositivos retienen la sangre dentro del pene, impidiendo el vaciamiento de la sangre a través de las venas de salida. Se coloca el pene en el interior de un cilindro de material plástico hermético, creando luego el vacío que obligará al relleno con sangre de los cuerpos cavernosos del pene. Para evitar el reflujo de sangre desde el miembro viril y que desaparezca la erección, se fija una banda en la raíz del pene.

Entre los inconvenientes de estos aparatos se incluyen las posibles molestias que pueden ocasionar, el entumecimiento del miembro, la eyaculación dolorosa o alterada y la apariencia artificiosa de la erección.

Prostaglandina intrauretral:

En aquellos pacientes en que resulta ineficaz la administración de inhibidores de la fosfodiesterasa, puede ser de utilidad la administración de prostaglandina E1 intrauretralmente(alprostadil) mediante un aplicador. Es de esperar que la mitad de los pacientes que se autoadministren alprostadil consigan una erección adecuada.

Prostaglandina intracavernosa:

La inyección autoadministrada de alprostadil en los cuerpos cavernosos tiene un grado mayor de éxito que la aplicación intrauretral, aunque los pacientes rechazan también en mayor proporción este método, que tiene también un riesgo mayor de efectos adversos como priapismo(erección persistente y dolorosa),dolor o fibrosis del pene con el uso reiterado que la aplicación.

Prótesis hinchable:

Un paso mas alla de la aplicación de inyecciones de prostaglandina es la implantación quirurgica de una prótesis hinchable a voluntad puede ofrecer una alternativa para estos pacientes. Este procedimiento, con independencia de los riesgos que conlleva, acostumbra a ser satisfactoria para los pacientes y sus parejas.

Fecha de actualización de la página: 11 de febrero de 2009.


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