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Domingo 26 de Octubre de 2014

ULCERAS GENITALES Y PERIANALES

¿A que se deben las úlceras genitales?     

Se considera que la mayoría de las ulceraciones de la zona genital o alrededor del orificio del ano están producidas por el virus del herpes simple (62% o mas). De un 25 a un 30 % tiene como origen a partes iguales el treponema pallidum, responsable de la sífilis y el haemophilus ducreyi, productor del chancro blando. Estos dos gérmenes se transmiten a través del contagio sexual. Los casos restantes incluyen la donovanosis y el linfogranuloma venéreo, de escasa incidencia en países desarrollados, así como otros procesos menos frecuentes, como la candidiasis o los traumatismos, relacionados o no con la práctica sexual.

Estas proporciones pueden variar en función del área geográfica de que se trate. Así, la incidencia de herpes simple es proporcionalmente menor en zonas de África y Asia que las otras dos enfermedades, donde la donovanosis y el linfogranuloma venéreo son también otras tantas causas relevantes de ulceraciones anales y genitales.

El linfogranuloma venéreo causa trastornos anorrectales en varones con prácticas homosexuales y aparece frecuentemente asociado a la infección por VIH y virus de la hepatitis C.

¿Cómo se diagnostican?     

Salvo en aquellos casos en que las lesiones presentan un aspecto inequívoco, como en el caso de un paciente con ulceras múltiples, de 1-2 mm de diámetro, asociadas a pequeñas ampollas de contenido claro o turbio y redondeadas, en que se puede conjeturar que se trata de una infección por el virus del herpes simple, resulta muy complicado que su médico pueda emitir un diagnostico cierto basado exclusivamente en el aspecto que tenga la o las ulceraciones, por lo que recurrirá probablemente a solicitar pruebas complementarias a fin de poder indicar de que enfermedad se trata y cúal sería el tratamiento adecuado.

Con mucha frecuencia, las lesiones del herpes tienen mas bien un aspecto atípico y vuelve algo mas difícil el diagnostico, estando indicado investigar la presencia del virus del herpes simple.

Las ulceras solitarias no dolorosas ni purulentas tienen bastantes posibilidades de tratarse de sifilis, mientras que las que sí presentan exudado purulento y son molestas o claramente dolorosas podrían deberse a infeccion por hemophilus ducreyi.

Si las úlceras persisten despues de un periodo razonable y de un tratamiento adecuado a las manifestaciones clínicas del paciente, es posible que el médico decida realizar una biosia para decartar una úlcera por donovanosis, un proceso maligno u otra enfermedad no transmitida sexualmente. En estoas casos es conveniente descartar la presencia del VIH, que se encuentra en el origen de no pocos episodios de infecciones por virus del herpes no resueltas o de tipo persistente.

El médico que atiende a un paciente con úlceras en la zona genital o anal solicitará seguramente alguna prueba en la sangre para determinar la presencia de sífilis (RPR y VDRL), la observación directa del treponema al microscopio de campo oscuro o mediante inmunofluorescencia directa, según la disponibilidad local. También son necesarias determinaciones para asegurar la presencia del virus del herpes simple, cuando se sospecha que el agente causal es él. Estas pruebas incluyen cultivo y pruebas serológicas. En las zonas de incidencia del chancro blando, el médico realizará pruebas de aislamiento del hemophilus ducreyi o determinaciones serológicas apropiadas.

Cuando la ulcera es persistente, cabe examinar otros diagnosticos (donovanosis, algunos tumores de piel, etc). De ahí la conveniencia de efectuar una biopsia.

¿Cómo se tratan?     

En caso de alta sospecha o confirmación de infección por herpes simple, el médico indicará probablemente un tratamiento con aciclovir o agentes similares, como famciclovir. Estos pacientes, tratados precozmente con antivirales adecuados por vía oral, no sólo responderán con prontitud a la infección, sino que disminuirá considerablemente el riesgo de transmisión a su pareja. Los pacientes que sufren infección genital recurrente por el virus del herpes simple deben ser instruidos para reconocer la presencia de un nuevo brote de la enfermedad y poder evitar mantener relaciones sexuales durante estos brotes agudos, o bien prevenir el contagio de la pareja mediante el uso de preservativos.

En el caso de que se confirme la presencia de sífilis, el tratamiento mas adecuado sería la penicilina-benzatina, tanto al paciente como a sus parejas, tanto las recientes, incluyendo los casos seronegativos, como a los compañeros sexuales de relación mas antigua que resulten seropositivos frente al treponema.

La sospecha o confirmación de infección por el hemophilus ducreyi obligaria a tratar al paiente con ciprofloxacino, azitromicina o ceftrixona.

Si, pese a los esfuerzos del facultativo por aclarar el origen de unas úlceras genitales o perianales, el caso no queda del todo aclarado, puede recurrir a lo que se conoce como un tratamiento empírico antibiótico que en ocasiones resulta de utilidad.

Última actualización de la página: 24 de julio de 2009

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