Domingo 19 de Mayo de 2019

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CáLCULOS RENALES

¿Que son los cálculos renales?     

La litiasis renal, cálculos renales o piedras en el riñon consiste en la formación de un aglomerado de cristales en el interior de las vías urinarias, de un tamaño lo suficientemente grande para dar síntomas o ser detectable mediante los métodos rutinarios de estudio clínico.

Los cálculos renales se pueden formar en cualquier parte del aparato urinario, pero, por lo general, se localizan inicialmente en el interior del riñón. Posteriormente pueden desplazarse a lo largo de la vía urinaria, alcanzando la vejiga o saliendo al exterior.

Usualmente, los cálculos o piedras se componen de oxalato cálcico, aunque también pueden formarse a partir de otras sales de calcio, como el fosfato cálcico, aunque son posibles otras composiciones, como el ácido oxálico puro, la cistina, el ácido úrico y otros, entre los que se encuentran algunos medicamentos, como por ejemplo, el aciclovir y el indinavir.

¿Cómo se forman los cálculos renales?     

La formación de cálculos en el riñón es consecuencia de un proceso de cristalización de las sustancias contenidas en la orina. Debe advertirse que la eliminación de cristales por la orina (cristaluria), no conduce necesariamente a la formación de cálculos, aunque en determinadas circunstancias puede favorecer su aparición. Es necesaria la combinación de varios factores para que finalmente se formen los cálculos renales. Por esta razón, la mayoría están compuestos por mas de una sustancia, aunque alguna de ellas predomine sobre las demás.

Actualmente se cree que se forma inicialmente un pequeño cálculo en el espesor del tejido renal, que está compuesto de fosfato cálcico. Conforme aumenta de tamaño, se abre camino hacia la cavidad del riñon (pelvis renal), donde continúa su crecimiento, al irse superponiendo capas de otros compuestos, principalmente oxalato cálcico.

¿A qué se deben los cálculos renales?     

La litiasis renal es una enfermedad frecuente, calculándose que entre los hombres de países desarrollados, la probabilidad de sufrir a lo largo de la vida síntomas de cálculos en el riñón es de 1 de cada 7 varones de raza blanca. Las mujeres y la población de raza negra tiene una probabilidad de sufrir cálculos renales netamente inferior.

Para algunos expertos, la mitad de los pacientes que han sufrido cálculos renales con anterioridad sufrirán nuevos cálculos a lo largo de los próximos cinco o seis años. Otras investigaciones sitúan esta probabilidad en el 5 % de los casos.

Factores de riesgo para sufrir cálculos renales

Relacionados con la alimentación:

El riesgo de que se formen cálculos o piedras en el aparato urinario está relacionado con algunos factores dietéticos, como el consumo elevado de proteínas animales (excepto productos lácteos), oxalatos, sodio, azúcar (sacarosa) y vitamina C.

Por el contrario, el consumo de alimentos ricos en potasio o calcio parece reducir el riesgo de sufrir esta enfermedad. A la inversa, el consumo insuficiente de estos últimos alimentos también puede favorecer la aparición de cálculos renales.

La ingestión elevada de líquidos ejerce un efecto protector frente al riesgo de sufrir cálculos renales, mientras que la disminución de la toma de líquidos, especialmente si la emisión de orina baja a menos de 1 litro al día, aumenta el riesgo de formación de piedras en el riñón.

Factores hereditarios:

Parece existir una predisposición genética a sufrir cálculos. Así, los hijos de pacientes que tuvieron esta enfermedad tienen un riesgo doble de sufrirla que el resto de la población.

Otras enfermedades / otros factores:

Existe un riesgo mas elevado de sufrir cálculos renales si el paciente sufre obesidad, diabetes mellitus, gota u otras enfermedades menos frecuentes, como el hiperparatiroidismo y la acidosis tubular. Otros padecimientos relacionados con un aumento del riesgo de sufrir litiasis renal incluyen la enfermedad de Crohn y algunas intervenciones quirúrgicas, como la implantación de bypass en el estómago.

Uno de los factores que influyen de manera decisiva sobre la formación de cálculos es la sobresaturación de la orina con las sustancias que pueden dar lugar a los cálculos. Cuando puede garantizarse un volumen de orina por encima de los dos litros al día, la probabilidad de que la orina se sobresature es baja y, por lo tanto, la posibilidad de aparición de cálculos renales, también lo es.

Otros factores que influyen sobre la formación de cálculos es la concentración de sustancias como el oxalato y el fosfato, así como la hipereliminación de calcio (hipercalciuria), oxalato o cistina. La acidificación de la orina favorece la superposición de capas de ácido úrico y, la situación opuesta, es decir, la alcalinización excesiva favorece la precipitación de fosfato cálcico.

En ocasiones, la infección del riñón por determinadas bacterias, capaces de desdoblar la urea, origina una alcalinización acentuada de la orina, lo que da lugar a la formación de estruvita (MgNH4PO4-H2O), una sustancia que puede llegar a crecer con rapidez y da lugar a los llamados cálculos coraliformes, que pueden ocupar toda la pelvis renal (el espacio interior del riñón).

¿Qué síntomas producen los cálculos renales?     

Una vez que se inicia la formación del cálculo, este tarda meses o años en llegar a dar síntomas o incluso puede permanecer sin darlos durante toda la vida del paciente. Por esta razón, puede ser engañoso atribuir la formación de cálculos a los último acontecimientos de la vida de un paciente, ya que ha podido formarse mucho tiempo antes. No son del todo conocidas las razones por las que una piedra experimenta un desplazamiento de su lugar de origen y empieza a dar síntomas.

El síntoma característico de los cálculos renales es el llamado cólico renal o cólico nefrítico. Este se presenta la mayoría de las veces en forma de un dolor de aparición brusca, intenso a muy intenso, localizado en la región lumbar, en el lugar donde se localizan los riñones, y se extiende hacia la vejiga urinaria y los genitales, dependiendo de donde se encuentre localizado el cálculo. Es frecuente que se presenten también náuseas, vómitos y alteraciones de la micción, como hematuria (eliminación de sangre junto con la orina), mayor frecuencia de micción o necesidad urgente de orinar. A diferencia de otras enfermedades, el paciente con un cólico nefrítico suele estar algo agitado e incómodo, sin saber como ponerse para encontrarse bien.

¿Cómo se diagnostican los cálculos renales?     

El médico realizará un primer diagnóstico clínico sobre el caso, basándose en los datos que proporcione el paciente acerca de las características del dolor, la forma de aparición, hacia dónde se extiende, etc.

El examen del paciente suele ser indicativo de que se trata de un cólico nefrítico, aunque no permitirá por si sólo determinar la naturaleza de la alteración que ha dado lugar al dolor. A menos que se presente una complicación, la exploración del paciente no proporciona demasiadas evidencias sobre el origen de la enfermedad.

Los análisis básicos proporcionan sólo datos poco específicos, como la presencia de sangre en la orina, aunque en ocasiones pueden detectar una infección, posiblemente como complicación de la enfermedad.

El diagnostico de cálculos renales se basa en la pruebas complementarias mediante análisis de las pruebas ultrasonográficas, radiológicas o, mas recientemente, la tomografía computerizada helicoidal.

Para cada caso, el médico dispone de armas diferenciadas, con sus ventajas e inconvenientes.

La ecografía abdominal es sencilla de realizar y no es en absoluto agresiva, por lo que se puede aplicar tanto como se desee. Rinde sus mejores servicios en aquellos cálculos que están situados en el interior del propio riñón o en la parte mas próxima del uréter.

Lo mas clásico y habitual es el diagnóstico mediante radiografía con un medio de contraste, que permite dibujar con buen detalle la forma del interior de la vía urinaria, permitiendo diagnosticar la mayoría de casos de cálculos renales.

Para muchos expertos, las exploraciones realizadas mediante tomografía computerizada helicoidal sería la prueba de elección, ya que permite ver los cálculos no visibles a rayos X, como los de cistina o los de ácido úrico e incluso cálculos diminutos, de un diámetro de 1 milímetro, que suelen escapar a la radiografía con medio de contraste.

¿Qué tratamiento tienen los cálculos renales?     

Durante la fase de cólico renal, el objetivo del tratamiento será, como se comprende fácilmente, combatir el dolor que experimenta el paciente. Para ello, se dispone de diversos medicamentos capaces de reducir o anular el dolor, como los analgésicos narcóticos y los antiinflamatorios, que son los mas usado. Adicionalmente, puede ser necesario rehidratar al paciente y combatir las náuseas y los vómitos.

Si aparece fiebre persistente y si el dolor se hace de muy difícil control, podría ser necesaria le intervención del urólogo. Aquellos pacientes que presenten obstrucción persistente del uréter (conducto que canaliza la orina desde el riñón hasta la vejiga) podrían requerir una intervención urgente, para evitar el deterioro del riñón.

Las piedras de tamaño inferior a 6 mm probablemente se podrán eliminar por la vía natural, expulsándose con la orina, mientras que las de mayor tamaño pueden requerir la litotricia, un método de disgregación de los cálculos mediante ondas de choque o incluso una intervención quirúrgica. Los cálculos localizados en la vejiga pueden ser extraídos mediante cistoscopia.

En el caso frecuente de pacientes en los que los cálculos permanecen sin dar lugar a molestias, parece razonable esperar que los cálculos de pequeño tamaño (menores de 6 mm de diámetro) sean expulsados. Es probable que la mitad de estos pacientes sin síntomas los presenten a lo largo de los cinco años siguientes al diagnóstico. Para el caso de piedras de tamaño mayor, la mayoría de los expertos considera recomendable la fragmentación mediante litotricia.

¿Cómo se pueden prevenir los cálculos renales?     

Medidas médicas

Disminuir la ingestión de sustancias productoras de cálculos. Cuando el paciente elimina grandes cantidades de oxalato por la orina parece recomendable disminuir la ingestión de alimentos que lo contienen.

Identificar enfermedades productoras de cálculos, como el hiperparatiroidismo primario.

Entre las tareas primordiales, se encuentra una evaluación clínica y de laboratorio lo mas completa posible para identificar posibles causas subyacentes y prever la posible aparición de nuevas piedras. Además de investigar los posibles factores genéticos y las enfermedades actuales y anteriores del paciente, el estudio incluirá los medicamentos que toma el paciente y sus hábitos alimenticios.

Los estudios a llevar a cabo pueden comprender una evaluación metabólica, incluyendo la tasa de eliminación de calcio, la determinación de valores rutinarios de componentes de la sangre (potasio, ácido úrico, etc), las tasas de eliminación a las 24 horas de distintos elementos relacionados con la producción de cálculos, como ácido oxálico, ácido úrico, citrato, sodio y creatinina. Si se dispone de la pieza expulsada, también tiene interés el análisis del cálculo.

Medicamentos:

Algunos medicamentos, como los diuréticos tiazídicos (hidroclorotiazida, clortalidona), alopurinol, citrato potásico y, tal vez, los suplementos de potasio pueden jugar un cierto papel en la prevención de la formación de nuevos cálculos urinarios. Sin embargo, las elevadas dosis necesarias de algunos de estos fármacos, la falta de estudios suficientes en otros casos o lo infrecuente de su necesidad en algunos otros, hace que su aplicación para la prevención de la litiasis renal sea inusual en la práctica clínica.

Medidas preventivas generales

1. Aumento de la ingestión de líquidos:

Por lo general, y salvo que la situación del paciente lo desaconseje, se recomienda a los pacientes que ingieran la suficiente cantidad de líquidos para producir 2 litros de orina al día.

2. Ingerir una dieta rica en calcio, sin excesos

Se debe tomar una dieta rica en calcio, aunque no exagerada. Una dieta pobre en calcio aumenta la absorción intestinal de oxalato, una sustancia que forma parte de numerosos cálculos. El calcio que ejerce un efecto protector es el de los alimentos. Por razones que no se han dilucidado completamente, el calcio de la alimentación ejerce un efecto protector frente a los cálculos y no el de los suplementos minerales y vitamínicos.

3. Otras medidas alimentarias:

La reducción de las proteínas de origen animal no contenida en los productos lácteos (carne, pescado, etc) también puede reducir la probabilidad de formación de nuevos cálculos renales.

Para pacientes con una eliminación alta de oxalatos, puede ser aconsejable una reducción del contenido de estas sustancias en la dieta.

El exceso de azúcar en la alimentación puede aumentar la eliminación de calcio por la orina, lo que podría favorecer la aparición de nuevos cálculos. En sentido contrario, los alimentos conteniendo potasio pueden disminuir la formación de cálculos.

Fecha de actualización de la página: 15 de enero de 2010.

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