Domingo 15 de Setiembre de 2019

Medicamentos
Como cuidar niños
Dieta sana
CóLICO DEL LACTANTE

¿En qué consiste el cólico del lactante?     

El llamado cólico del lactante o cólico infantil fue definido en la década de los años 50 a través de la regla de los treses:

En el caso típico y habitual, se trata de un niño, por lo demás sano y bien alimentado, con ataques de irritabilidad y llanto durante al menos tres horas al día durante mas de tres días a la semana que perdura un mínimo de tres semanas. Son los llamados criterios de Wessel.

El cólico del lactante, a diferencia de otros procesos, es un trastorno funcional, sin base de lesión aparente. En palabras de algunos expertos es un fenómeno de ruido, de llanto inconsolable, que se presenta de preferencia por la noche. A veces, los episodios de llanto tienden a estar agruparse, acompañándose de un aumento del tono muscular general, observándose al niño excesivamente despierto.

Se desconoce su causa, pero afortunadamente mas del 90 % de los casos se resuelve espontáneamente hacia los cuatro meses de vida.

¿¿A quienes afecta el cólico del lactante?     

El cólico sucede indistintamente en niños alimentados al pecho o con biberón y afecta por igual a ambos sexos.

Se han publicado cifras de incidencia dispar entre unos estudios y otros, oscilando entre el 5 y el 40 % el porcentaje de lactantes menores de tres meses afectados por el cólico, aunque la mayoría de los estudios sitúan la frecuencia entre el 5 y el 28 % de los niños de esa edad. En lo que sí parecen coincidir los expertos es que los mas afectados por el cólico son los padres.

Las noches de insomnio y la frustrante experiencia de no poder proporcionar alivio ni consuelo al bebé recién llegado a la familia son causa de un gran estrés, especialmente en padres primerizos. Varios meses después de pasada esta etapa, aun persisten las secuelas emocionales negativas en los padres.

Cuales son las causas del cólico del lactante?     

Por sorprendente que parezca, se desconoce mucho mas de lo que se sabe acerca del cólico del lactante.

La evidencia científica disponible sugiere que el cólico del lactante tiene muchas posibles causas, independientes entre sí. El trastorno ha sido atribuido al tipo de alimentación, exposición a las proteínas de la leche de vaca, especialmente lactalbúmina, exposición al tabaco, la ansiedad o depresión materna. En estos últimos casos, mas bien parece que la ansiedad y depresión sean consecuencia y no causa del cólico. Un estudio ya clásico sobre el tema determinó que la incidencia de cólico era independiente de la edad y otras circunstancias de la madre, asi como de otros factores relacionados con el niño, como peso, sexo, hábitos de alimentación u otras circunstancias.

En un porcentaje inferior al 5 % de los casos, las molestias son producidas por una enfermedad reconocible y diagnosticable. En los restantes pacientes, la causa del llanto dista de estar clara. Se han invocado causas gastrointestinales, psicosociales y otras relacionadas con el desarrollo neurológico.

Se ha atribuido el cólico a mecanismos gastrointestinales debido a la posición de las piernas y los gestos del bebé durante las crisis de llanto. La acumulación de gases no parece ser la causa de las molestias, ya que los estudios radiológicos durante las crisis no muestran evidencia de cambios significativos en el aparato digestivo. Existen datos contradictorios respecto del posible papel de la alergia a la proteína de la leche, tanto humana como de vaca. Tambien se han formulado teorías que atribuyen las crisis a fases de aumento de los movimientos peristálticos. A su favor estaría el hecho de que las sustancias que frenan la motilidad gastrointestinal, como los agentes anticolinérgicos, producen una disminución de los episodios de llanto. La motilina, una hormona intestinal, puede producir un aumento de los movimientos peristálticos gastrointestinales, lo que podría ser causa de dolor abdominal. Una de las teorías con mayor fundamento es la relacionada con el tabaco, aunque no todas las madres de bebés con cólico son fumadoras activas o pasivas. El tabaco aumenta la concentración sanguínea e intestinal de motilina, hormona que aumenta la motilidad gastrointestinal.

La elevación de los niveles sanguíneos de motilina está relacionada con un riesgo aumentado de sufrir cólico en el lactante. Se ha comprobado que los lactantes criados con alimentación artificial tienen un mayor nivel de motilina que los alimentados al pecho y que los bebés con cólico tienen un nivel sanguíneo de motilina mas elevado que otros bebés con una alimentación similar pero libres de cólico.

Las posibles razones psicosociales carecen de una base científica sólida. Los niños que sufren este trastorno, cuando son puestos bajo los cuidados de terapeutas entrenados lloran hasta dos veces mas a menudo que los niños sin cólico. Los padres de un bebé con cólico pueden llegar a pensar que tienen poca capacidad para su cuidado. Sin embargo, no hay evidencia científica que el perfil materno o paterno pueda ser la causa del problema.

El desarrollo neurológico podría tener relación con el cólico. El lactante normal tiene un patrón horario de llanto similar al de los niños que sufren cólico. Es decir, lloran de preferencia al final de la tarde y noche, pero lo hacen durante menos tiempo y son mas fáciles de consolar una vez que han roto a llorar. El hecho de que la gran mayoría de lactantes supera el cólico a los cuatro meses de edad apoya que exista un problema de maduración neurológica en el trasfondo del cólico.

En algunos casos concretos, podría atribuirse el cólico a la intolerancia a la proteína de la leche de vaca, bien consumida por la madre o por el propio bebé. Numerosos estudios avalan esta posibilidad. Estos niños parecen mejorar cuando se elimina la leche de vaca en su alimentación. Pero este grupo de pacientes son una minoría.

¿Que síntomas produce el cólico del lactante?     

La irritabilidad y el llanto forman parte del desarrollo normal durante los tres primeros meses de vida. Durante este tiempo, el lactante normal llora un promedio ligeramente superior a las dos horas al día, alcanzando su máximo al mes y medio de vida, disminuyendo paulatinamente conforme el niño se hace mas mayor.

El cólico del lactante se caracteriza por ataques súbitos de lo que parece un ataque intenso de dolor abdominal, acompañado de un llanto estridente en bebés menores de tres meses de vida. La crisis comienza bruscamente con un llanto de gran intensidad, persistente, que puede durar varias horas. Las crisis de llanto se suelen acompañar otras manifestaciones, como gritos, mantener los puños cerrados, las piernas encogidas, el ceño fruncido y la cara enrojecida. Puede observarse a menudo los pies fríos y el abdomen distendido. Es frecuente que el ataque acabe cuando el niño esta exhausto. Ocasionalmente la expulsión de heces o gases puede proporcionar algún alivio.

En algunos niños, los ataques de cólico suelen desencadenarse por estímulos tales como sentirse hambriento o presentar acumulación de gas en en estómago o intestinos.

Los ataques de llanto se producen con el mismo horario que el llanto en niños libres del trastorno, a la caída de la tarde o por la noche. Típicamente, los ataque se inician a las dos semanas de vida y acostumbran a cesar a los cuatro meses. Por lo general no es posible calmar al bebé, ni siquiera dándole de comer.

Colocar al niño boca arriba o boca abajo, dándole la vuelta, sobre una bolsa de agua caliente o almohadilla eléctrica ayuda a veces a aliviar el llanto.

Como se diagnostica el cólico del lactante?     

El diagnóstico del cólico del lactante es uno de los llamados diagnósticos de exclusión, es decir, que puede afirmarse su existencia cuando se excluye cualquier otro proceso con el que se pudiera confundir. Por fortuna, esta enfermedad resulta muy fácil de reconocer por sus rasgos clínicos.

Para un pediatra con un mínimo de experiencia, el diagnóstico no suele plantear demasiadas dificultades. No obstante, existen otras enfermedades que cursan también con llanto excesivo y pueden confundirse. Por lo común, el medico podrá efectuar el diagnóstico con una historia clínica y un reconocimiento del bebé, quien, aparte del cólico, se encuentra sano. La presencia de otros síntomas o alteraciones puede obligar a efectuar un detallado estudio del caso en busca de otra patología. Los análisis y radiografías suelen ser innecesarios si el bebé aumenta de peso adecuadamente y el reconocimiento físico es normal.

Como evoluciona el cólico del lactante?     

Mas del 90 % de los lactantes, a la edad de cuatro meses, están libres de síntomas. Al cabo de un año, los lactantes que han sufrido cólico no presentan diferencias de comportamiento respecto de aquellos que estuvieron siempre libres del trastorno. Tampoco se ha encontrado ninguna asociación entre el cólico del lactante y el desarrollo posterior de algún tipo de alergia.

Como se trata el cólico del lactante?     

Alimentación

En los niños alimentados al pecho, es conveniente continuar con la alimentación materna, ya que esta no influye para nada sobre el trastorno.

Un estudio bien fundamentado concluye un posible beneficio de la supresión de la leche, huevos, trigo y nueces en la alimentación de la madre cuando existen sospechas fundadas de posible intolerancia digestiva. El comité de nutrición de la Asociación Americana de Pediatría no recomienda cambiar al bebé a una leche a base de soja, ya que no existe evidencia de mejoría con esta medida. Respecto de las leches hipoalergénicas en niños con una historia de alergia, los resultados son controvertidos. En general, salvo casos muy concretos y sugestivos de alergia, la mayoría de los niños con cólico no deberían cambiar el tipo de leche, ya que no hay razón para ello.

Medicamentos

Los derivados de silicona, como la simeticona, no ha demostrado en estudios de buena metodología ser superiores al placebo. El alivio quer algunos padres parecen detectar podría deberse mas bien a un efecto placebo. Los carminativos antes de alimentarlo suelen ser ineficaces.

Los anticolinérgicos si han resultado efectivos en comparación con el placebo. La diciclomina, el mas usado hasta recientemente, puede producir efectos secundarios que lo desaconsejan en menores de seis meses. Otros anticolinérgicos pueden aliviar la sintomatología, aunque en algunos casos pueden producir somnolencia.

En algunos casos muy rebeldes e intensos, el pediatra puede recomendar la sedación y/o el ingreso en el hospital. Un breve periodo de hospitalización puede resultar útil tanto para el bebé como para los padres.

Otras medidas

Algunas infusiones de hierbas, conteniendo, entre otras plantas, camomila, verbena, regaliz e hinojo pueden disminuir las crisis de llanto, aunque se recomienda encarecidamente consulten a su médico y extremar la prudencia en el uso de estos compuestos vegetales, que podrían proporcionar mas de un disgusto.

Otras técnicas de cuidados como una respuesta rápida de consuelo lo mas precoz posible tras iniciar la crisis de llanto, mecer suavemente, evitar la sobreestimulación, el uso de chupetes, coger al niño para evitar que llore, pasearlo en su carrito no parecen tener una utilidad significativa, como tampoco la tienen el masaje, la intervención quiropráctica y los vibradores.

Una medida que sí tiene utilidad es crear un ambiente libre de humo de tabaco, por lo que es conveniente el abandono del tabaco por parte de la madre y los cuidadores, así como no fumar en casa por parte del resto de los miembros de la familia.

El cólico del lactante representa un trastorno difícil de tratar, tanto para el médico como para los padres del bebé, a lo que colaboran lo transitorio del proceso, el desconocimiento sobre sus causas y el efecto placebo de la mayoría de los recursos que se ponen en marcha.

Puede intentar prevenirse los ataques mejorando en lo posible la técnica de alimentación, facilitando los eructos, proporcionando un entorno emocional estable, a sabiendas de que se trata de una situación transitorioa que no pone en riesgo la salud del niño, intentando identificar posibles comodas causantes de alergia tanto en el bebé como en la madre lactante, evitando la mala alimentación por defecto o exceso.

Última actualización de la página: 19 de abril de 2011

ADVERTENCIA ACERCA DEL CONTENIDO

La información contenida en este sitio web no sustituye los consejos y orientaciones del profesional médico que le atiende, al que usted debe consultar antes de tomar decisiones acerca de su situación y problemas de salud. MEDIZZINE no garantiza ni asume responsabilidad alguna por la exactitud o amplitud de la información que se ofrece. Por el contrario, MEDIZZINE reconoce que la información proporcionada no es exhaustiva y, por lo tanto, no expone la totalidad de la información disponible y, en ningun caso, puede sustituir la información y criterio que le pueda proporcionar su médico. MEDIZZINE no puede garantizar en todos los casos la exactitud de la información que se ofrece, dada la naturaleza cambiante de los conocimientos médicos.