Martes 24 de Setiembre de 2019

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DERMATITIS O ECZEMA ATóPICO

¿Que es la dermatitis atópica?     

La dermatitis o eczema atópico consiste en una enfermedad crónica de la piel que produce casi siempre un intenso picor, acostumbra a aparecer durante la infancia, sigue un curso con fases de mejoría y periodos de agravamiento y se puede prolongar a lo largo de la vida del paciente.

Este trastorno se desarrolla a partir de la concurrencia de factores medioambientales, inmunológicos, genéticos y farmacológicos y puede agudizarse por infecciones, el estrés, los cambios climáticos, sustancias irritantes o con capacidad de producir alergia. A menudo mejora con la edad, pero el paciente mantiene a lo largo de su vida una especial sensibilidad a los agentes irritantes químicos, lo que predispone a enfermedades de la piel relacionadas con el trabajo.

¿A quienes afecta?     

La dermatitis atópica es padecida por el 10% de la población aproximadamente, siendo una de las enfermedades mas frecuentes de los niños. La dermatitis atópica afecta al 7-17% de la población, según países. Por ejemplo, en EEUU el eczema atópico lo sufren casi 18 millones de personas.

Por grupos de edad, en niños de 1 a 2 años se ha estimado una frecuencia del 26.3%, que desciende al 7.6% a los seis años y al 3.4% a los 12, proporción que se mantiene estable en el adulto. El 60% de los casos se presentan durante el primer año de vida, comenzando el 90% dentro de los 5 primeros años.

En Japón, la frecuencia en adultos es del 3%, mientras que en Europa, el 38% de los pacientes con eczema atópico son adultos. En la India, el 9.2% de la población sufre esta enfermedad. En Shangai, el 8.3% de los niños de 3 a 6 años tiene dermatitis atópica, disminuyendo este porcentaje en el medio rural.

Por sexos, la enfermedad predomina en varones hasta la edad de 2 años, invirtiéndose este predominio a mayores edades.

La incidencia de la enfermedad en niños en edad escolar ha ido en aumento en los últimos 50 años, motivado no sólo por cambios en la exposición a factores medioambientales, sino por un mejor conocimiento e identificación de la enfermedad.

La dermatitis atópica suele cambiar con la edad. Mientras que en los lactantes y niños pequeños se trata de una enfermedad generalizada o facial, en los adolescentes y adultos se suele localizar en los pliegues de flexión del codo y hueco poplíteo, así como en las manos.

¿A que se debe la dermatitis atópica?     

La dermatitis atópica es una enfermedad polifacética de causa desconocida.

Los pacientes con esta enfermedad tienen frecuentemente una inmunoglobulina E (IgE, relacionada con la alergia) elevada y la mitad de ellos tiene alguna alergia respiratoria, detectándose en la mayoría de casos una sensibilización a alergenos inhalados(neumoalergenos).

Los alergenos alimenticios mas corrientes son la leche de vaca, los huevo, la soja, el trigo, el pescado y los frutos secos. Entre los niños, el 2-6% tiene alguna alergia a alimentos. En la mitad de los lactantes y niños con eczema atópico, la alergia alimentaria juega algún papel.

No obstante, evitar aquellos alergenos indicados por las pruebas cutáneas raramente mejora la dermatitis, aunque se admite que podrían jugar un papel en la formación de las lesiones eczematosas. Sin embargo, existe poca correlación entre la respuesta a las pruebas cutáneas y la actividad del eczema.

Las dietas de exclusión y de provocación raramente detectan alergenos alimentarios responsables de la dermatitis atópica. Por su parte, la exclusión de la leche de vaca durante los primeros seis meses se cree que podría producir beneficios en niños con predisposición hereditaria al eczema, aunque por desgracia esto no se cumple en muchos casos.

Las enfermedades atópicas, como la dermatitis, el asma y la rinitis están muy influidas por la herencia. Se piensa que en la herencia de la dermatitis intervienen varios genes. El 75% de los pacientes tiene algún otro miembro de la familia con la enfermedad.

La filagrina, una proteína contenida en la capa granular de la epidermis, que regula la agregación de filamentos de queratina, juega un importante papel en el desarrollo de la dermatitis atópica.

La mutación genética de la filagrina causa una disminución de la función de barrera de las capas superficiales de la epidermis, lo que favorece la entrada a través de la piel de alergenos del medio ambiente, especialmente del ácaro del polvo doméstico.

La mitad de los pacientes con dermatitis atópica presentan mutaciones del gen de la filagrina, aunque esto no es suficiente para que se desarrolle la enfermedad. Se cree que la perdida de la función de barrera de la piel y la alteración de la filagrina proporcionan lo necesario para que se produzca la sensibilización del paciente a los alergenos, tanto alimenticios como aéreos.

Con frecuencia se asocian sequedad de piel, palidez facial, dedos fríos, excesiva vasoconstricción por exposición al frío, dermografismo blanco y susceptibilidad a infecciones cutáneas, bacterianas o víricas.

Otros factores que colaboran son el consumo de tabaco por parte de los progenitores, la dureza de las aguas y la infección de la piel dañada.

Algunos datos indican la existencia de alteraciones de las defensas (inmunidad celular). Por ejemplo, en algunos casos pueden aparecer infecciones cutáneas difusas graves, como infección por herpes virus (eczema herpético). La madre con un herpes labial debe evitar el contacto directo de su lesión con la piel de su hijo, especialmente a través de los besos. La mayor parte de los pacientes tienen un exceso de reactividad del sistema inmunológico, mostrando ronchas de urticaria al contacto con algunos alergenos comunes, como el polvo de casa o ciertos alimentos.

Dos cuestiones aclaratorias. Muchos padres y pacientes creen que esta es una enfermedad emocional. Ciertamente, se trata de un proceso muy molesto, que perdura meses o años y los pacientes parecen irritables, pero esta es una respuesta normal a un trastorno frustrante. En segundo lugar, existe la creencia de que la dermatitis está desencadenada por una reacción alérgica. Las personas atópicas suelen tener alergias respiratorias y, cuando se efectúan pruebas cutáneos es frecuente que se les informe que son alérgicos a todo. Uno de cada seis padres de niños atópicos cree que su hijo tiene una alergia a alimentos, los estudios han confirmado este hecho en una proporción muy inferior.

En resumen, la dermatitis atópica consiste en una respuesta exagerada a irritantes ambientales y distintas sustancias capaces de producir alergias (alergenos). La razón de esta exagerada respuesta reside en la alteración de células T, que producen citoquinas en exceso, unas sustancias que producen inflamación de los tejidos, aunque se desconoce en el fondo el mecanismo de la producción del eczema atópico. Los datos disponibles indican que la mayoría de los casos de dermatitis atópica son precipitados por el estrés ambiental actuando sobre una piel genéticamente predispuesta y no por la interacción con los alérgenos.

¿Que síntomas produce la dermatitis atópica?     

El prurito (picor) y el rascado de la piel son los rasgos principales de la enfermedad; ambos producen la mayoría de los cambios de la piel en estos pacientes, que sufren con mas intensidad y duración el picor desencadenado por los irritantes.

No hay dermatitis atópica que no produzca picor. Junto a las causas habituales, muchos irritantes como la ropa de lana o un cambio climático pueden dar lugar a picor. El rascado origina excoriaciones y ulceraciones, así como engrosamiento de la epidermis e hinchazón y enrojecimiento del dermis subyacente. La superficie excoriada suele escocer o doler y es susceptible de irritarse aún mas por jabones, excipientes de cremas o ungüentos, el agua de mar o zumos ácidos.

La mayoría de los pacientes con dermatitis atópica hacen esfuerzos para controlar el rascado, pero durante el sueño se pierde ese control consciente. De esta forma se establece un círculo vicioso de prurito y rascado, haciendo insuficiente el control que consciente y esforzadamente hace el paciente para evitar que el picor alcance mayor intensidad y las lesiones cutáneas empeoren. El acto de rascarse se convierte en habitual y de esta manera progresa la enfermedad.

En las zonas libres de excoriaciones, la piel está a menudo seca y arrugada. Esto es mas acusado en las áreas geográficas de aguas duras (con mucha cal). Las palmas de las manos suelen presentan líneas muy marcadas.

Los vasos sanguíneos de los pliegues del codo y hueco poplíteo se dilatan con facilidad, por lo que, al calentarse la piel, el paciente sufre picor en dichas zonas.

Las excoriaciones originadas por el rascado pueden sufrir una infección y exudar una escasa cantidad de líquido claro o incluso purulento. Es frecuente que se asocie la inflamación de uno o mas ganglios linfáticos.

Niños de hasta 2 años

Los niños rara vez nacen con eczema atópico, pero la mayor parte lo desarrollan durante los seis primeros meses de vida. El 20% tiene un comienzo mas tardío, incluso en la edad adulta. El picor se hace evidente durante los primeros 2 a 6 meses de vida. La cara suele ser la primera zona afectada en el lactante, mientras que el rascado se inicia entre el segundo y tercer mes.

El caso más común es el de un bebé que durante los meses de invierno presenta en las mejillas zonas secas, rojas y con descamación, manteniendo indemnes las zonas situadas alrededor de la nariz y la boca. La barbilla con frecuencia está afectada y puede estar inicialmente más inflamada que las mejillas debido al babeo y el lavado repetido.

A medida que avanza el invierno, la inflamación puede extenderse a las zonas que rodean la boca y la nariz. Es frecuente que el lamido repetido de los labios provocado por el picor de lugar a descamación, supuración y formación de costras en los labios y zonas próximas.

Muchos bebés se mantienen estables en estas etapas, sin que progresen las lesiones de las mejillas. En esta fase, el niño se encuentra incómodo, inquieto o agitado durante el sueño.

Algunos lactantes tienen una erupción que afecta una amplia parte del cuerpo consistente en manchas sobreelevadas, rojas y descamadas o francamente engrosadas.

La piel suele estar anormalmente seca.

El curso de la enfermedad puede ser influenciado por circunstancias tales como la dentición, infecciones respiratorias, y estímulos emocionales adversos. La enfermedad es crónica, con períodos de exacerbación y remisión, y se resuelve en aproximadamente el 50% de los niños a los 18 meses; otros casos, pasar a la fase de la niñez, y se desarrolla un patrón diferente.

El crecimiento de los niños con un eczema que afecta a menos del 50% de la superficie de la piel suele ser normal. En cambio, si puede alterarse cuando las lesiones ocupan mas de la mitad de esta. El tratamiento con esteroides tópicos tiene sólo un efecto marginal sobre el crecimiento.

A partir del año y medio, los sitios mas involucrado son los pliegues de flexión de codo y rodilla (flexura del codo y hueco poplíteo), los lados del cuello, las muñecas y los tobillos. En estas zonas, la piel sufre un proceso de cambio que la engruesa e inflama crónicamente (liquenificación). Esto también puede afectar a la cara.

Cuando el niño comienza a gatear, las superficies expuestas, como las rodillas y las manos sufren las lesiones mas aparentes.

El 70% de los niños tienen un pliegue o arruga la piel, justo debajo del margen del párpado inferior de ambos ojos.

Niños de mas de 2 años

Estos casos comparten con el adulto la localización de las lesiones en los pliegues de flexión del codo y hueco poplíteo, así como en el cuello, muñecas y tobillos.

Estas zonas de la piel transpiran con dificultad, lo que provoca un picor intenso, iniciando el ciclo de picor y rascado. La ropa que mantiene el calor alrededor del cuello y las extremidades agrava aún más el problema.

La inflamación comienza por lo común en la flexura del codo, el hueco poplíteo o los lados del cuello, pudiendo permanecer localizada en una o dos zonas o extenderse a todas las áreas antes mencionadas. Comienza con manchas sobreelevadas y enrojecidas que rápidamente se unen en placas, que se engruesan por el rascado. La mayoría de los pacientes con lesiones crónicas toleran bien su enfermedad y pueden dormir bien.

El rascado continuo destruye melanocitos, células que dan color a la piel, lo que puede dar lugar a zonas depigmentadas, que desaparecen con el tiempo. El calor, el frío, la sequedad ambiental o el estrés emocional pueden exacerbar la inflamación y extender las lesiones mas allá de las zonas de pliegue.

La inflamación cutánea puede llegar a ser incapacitante, afectando al sueño, el trabajo o el rendimiento escolar. Los pacientes notan que estar en sitios calientes puede proporcionarles cierto alivio, pero es poco menos que inevitable la progresión de las lesiones producida por el lavado y secado repetido de la piel.

La dermatitis atópica puede desaparecer después de un tiempo o pasar de la infancia a la edad adulta con poco o ningún alivio. El 58% de los niños con el proceso tienen inflamación persistente 15 a 17 años más tarde.

Adultos

En el adulto, las lesiones mas comunes incluyen la inflamación y engrosamiento de la piel, especialmente los grandes pliegues de flexión del cuerpo y la dermatitis de las manos. Alrededor del 70 por ciento de los pacientes adultos tienen una dermatitis de las manos que generalmente no afecta las palmas. En las madres lactantes, el eczema del pezón puede originar dificultades durante la lactancia.

Los adultos están expuestos a una variedad de productos químicos irritantes en el hogar y en el trabajo, y se lavan con mayor frecuencia que los niños. La irritación causa enrojecimiento y descamación en la cara dorsal de la mano o sobre los dedos, desencadenando un ciclo de picor y rascado, que produce supuración, costras, enrojecimiento y engrosamiento de la piel, pudiendo estar afectadas una o mas yemas de los dedos, que puede mostrar sequedad, descamación, enrojecimiento y fisuras.

En la actividad laboral, las personas con dermatitis atópica toleran mal el contacto con sustancias irritantes y, por lo tanto, son más propensos a desarrollar dermatitis ocupacional. Muchos adultos tienen una inflamación localizada en los párpados superiores. Es habitual frotarse los párpados inflamados con el dorso de la mano.

Es frecuente el engrosamiento con inflamación y picor de la zona alrededor del ano. Las zonas de pliegue se irritan y pueden dar lugar a picor; el rascado modifica las lesiones iniciales pudiendo causar un proceso de liquenificación (inflamación y engrosamiento) en la piel de los genitales o alrededor del ano. Estas zonas son resistentes al tratamiento, y la inflamación puede durar años.

Otros signos y procesos asociados

La piel seca es un rasgo destacado, que puede aparecer a cualquier edad, incluyendo los primeros meses de vida; no es raro que los bebés tengan la piel seca y descamada en las piernas.

Esta piel seca es mas sensible e irritable, sufriendo picor fácilmente, lo que da origen al ciclo picor-rascado y aparición de las lesiones típicas. Se suele localizar en las superficies de extensión de las piernas y brazos, pero en sujetos susceptibles puede abarcar toda la superficie cutánea.

La sequedad empeora en invierno, cuando la humedad es baja. Esto hace que la piel se vuelva aún más seca conforme avanza la estación, pudiendo sufrir descamación y fisuras. El lavado y secado frecuentes pueden empeorar el deterioro de la piel, por lo que debe evitarse hacerlo con frecuencia.

La ictiosis es un trastorno de la queratinización que se caracteriza por la aparición de escamas secas, de contorno rectangular. Los bebés pueden presentar solo piel seca y descamación durante el invierno, pero, con el tiempo, aparecen pequeñas y finas escamas blancas y traslúcidas de preferencia en las caras de extensión de los brazos y piernas.

La queratosis pilar

es muy común y, aunque no es un rasgo exclusivo de pacientes atópicos, parece ocurrir más a menudo y más extensamente en estos pacientes. Se trata de pequeños abultamientos (1-2 mm) situados en la raíz de los pelos que son mas frecuentes durante la adolescencia, para ir mejorando después. Suelen localizarse en brazos y muslos, aunque pueden abarcar cualquier parte del cuerpo. La erupción puede generalizarse, pareciendose al sarpullido por el calor.

Los pacientes atópicos suelen tener una acentuación de los pliegues de la palma de la mano, que puede estar presente ya en la infancia y se hace mas prominente conforme avanza en edad o aumenta la intensidad del eczema.

La pitiriasis alba es una alteración de la piel frecuente y se caracteriza por la presencia en la piel de placas de 2-4 cm, descoloridas y ligeramente sobreelevadas, con una descamación fina y bordes mal definidos. Suele afectar a la cara lateral del brazo y los muslos. Aparece en niños pequeños y no suele estar presente en la vida adulta.

Las manifestaciones oftalmológicas incluyen pliegues infraorbitarios o atópicos, oscurecimiento infraorbitario de la piel, conjuntivitis, queratocono y cataratas. Los llamados pliegues atópicos consisten en una línea o pliegue en el párpado inferior, posiblemente causado por el frotamiento con la mano. No es exclusivo de la dermatitis atópica. La incidencia de cataratas en pacientes atópicos es del 10%. Se desconoce cual es el motivo de esta mayor incidencia. La mayoría de los pacientes son asintomáticos y sólo se puede detectar mediante un examen con lámpara de hendidura. Puede que los pacientes atópicos tengan una mayor tendencia a desarrollar cataratas, particularmente cuando se han tratado con esteroides sistémicos.

Con frecuencia, los pacientes presentan pigmentación excesiva de las partes laterales del cuello, reacciones anafilácticas a medicamentos y trastornos abdominales por alergia alimentaria. También son frecuentes dermatitis de contacto y alopecia areata.

El síndrome de las piernas inquietas es frecuente en pacientes con dermatitis atópica.

Los pacientes con dermatitis atópica suelen desarrollar infecciones virales como el herpes simple, molusco contagioso o verrugas vulgares con mayor frecuencia que los no atópicos.

Factores desencadenantes de los brotes de dermatitis atópica

Aquellas circunstancias o agentes físicos o de otra naturaleza que provocan sequedad de piel o aumentan el deseo de rascarse suelen empeorar la enfermedad, por lo que es importante evitarlos o combatirlos activamente.

Entre estos, los cambios bruscos de temperatura, que dan lugar a sudor y picor, especialmente en los pliegues de la extremidades(codo, rodilla, etc.), el esfuerzo físico, vestir ropa muy aislante o arroparse en la cama con mantas que den mucho calor.

La sequedad ambiental provocada o no por los sistemas de calefacción domésticos disminuye también el grado de humedad de la piel, disminuyendo la flexibilidad de esta y aumentando su susceptibilidad a los agentes irritantes, lo que origina picor y erupción. En estos casos, un humidificador que mantenga la humedad relativa por encima del 50% puede proporcionar algún alivio.

El lavado y secado repetido del cuerpo disminuye la capa mas externa de lípidos (grasas) de la piel. Si bien es adecuado el lavado diario durante los meses de calor, proporciona un exceso de sequedad en la parte mas fría del año.

Los agentes químicos domésticos e industriales, la lana, los cosméticos, jabones y detergentes pueden irritar e inflamar la piel del paciente atópico. El humo del tabaco puede provocar lesiones eczematosas en los párpados.

Muchos pacientes con dermatitis atópica tienen anticuerpos frente a los antígenos de ácaros del polvo doméstico u otros neumoalergenos, pero el papel de estos en las exacerbaciones del eczema es discutible.

Las infecciones de la piel, producidas principalmente por estafilococos, pueden actuar como desencadenantes en algunos pacientes, que pueden llegar a mejorar mucho con el tratamiento antibiótico.

Algunos alimentos pueden provocar una agudización de la enfermedad, aunque esto no es la regla general. Los alimentos mas implicados en este tipo de agravamiento incluyen huevos, cacahuetes, leche, pescado, soja y trigo. Mas raramente pueden estar implicados los conservantes y colorantes alimenticios.

Las situaciones de estrés puede influir en el curso de la dermatitis atópica. Algunos pacientes estables y bien controlados puede experimentar una reagudización de la enfermedad en el transcurso de varias horas si sufren un episodio de estrés emocional.

¿Cómo se diagnostica el eczema atópico?     

No hay signos cutáneos, analíticos o microscópicos que permitan distinguir de forma absolutamente segura esta enfermedad de otras afecciones de la piel, por lo que el diagnóstico se basa en reunir un mínimo de criterios o características propias de la enfermedad (U.K. Working Party's Diagnostic Criteria for Atopic Dermatitis).

Entre los criterios mas utilizados, los signos de mayor importancia incluyen el picor de la piel, la localización en los pliegues de flexión (codo, hueco poplíteo), sequedad de la piel, inicio por debajo de los dos años, historia de asma y/o rinitis y curso crónico con o sin intermitencias. Además de estos, existen otros denominados criterios menores que también suelen estar presentes.

El test o prueba del parche atópico se usa en el diagnóstico de la enfermedad, en combinación con otras pruebas complementarias, como el prick test, el RAST y otros recursos propios de la especialidad de alergología.

¿Cómo evoluciona la dermatitis atópica?     

Más del 50% de los niños con dermatitis atópica generalizada han desarrollado asma y rinitis alérgica al inicio de la adolescencia, aunque la dermatitis acostumbra a mejorar en la mayoría de los casos.

Son indicadores desfavorables la piel seca o con picor persistente en la edad adulta, las lesiones generalizadas en la infancia, el asma o la rinitis, los antecedentes en la familia de casos similares, el inicio precoz de la dermatitis o el sexo femenino.

Por lo general, hay una tendencia hacia la mejoría progresiva, con una elevada proporción de niños que están libres de la enfermedad mas allá de los 4 años. Es rara la curación completa sin que los irritantes provoquen la reaparición de un brote de enfermedad, aunque la mayor parte de los pacientes suelen encontrarse bien hacia los 13-15 años siempre que no entren en contacto con irritantes potentes.

¿Qué tratamiento tiene la dermatitis atópica?     

No se dispone de un medio definitivo para eliminar la enfermedad, por lo que los objetivos del tratamiento consisten en aliviar los síntomas, alargando los intervalos entre las recaídas o brotes. Para ello, se deben evitar los factores desencadenantes, mantener una buena hidratación de la piel e iniciar el tratamiento local como primer paso para lograr la mejoría, que se dirige a tratar de eliminar la inflamación y la posible infección de la piel, restableciendo la función de barrera de esta, con un uso amplio de emolientes y combatiendo el picor, reduciendo en lo posible el rascado y sus consecuencias.

La mayoría de los pacientes pueden conseguir un control satisfactorio del eczema en menos de 3 semanas. Sin embargo, otros no lo consiguen por razones diversas, incluyendo la falta de cumplimiento del tratamiento, una dermatitis de contacto por los medicamento aplicados, la concurrencia de otras enfermedades alérgicas y el estrés emocional.

1. Tratamiento local

Los derivados de la cortisona suelen utilizarse como primer paso del tratamiento local, en tanto la piel se desinflama o, en combinación con pimecrolimus o tacrolimus, cuando estas sustancias no son suficientes para desinflamar la piel. Si las lesiones cutáneas son extensas, el médico puede asociar derivados de cortisona por vía oral.

Los médicos suelen recomendar aplicaciones únicas al día de derivados de la cortisona, ya que hacerlo con mayor frecuencia no suele ser mas efectivo.

Los antiinflamatorios no esteroideos tópicos, también llamados inhibidores de la calcineurina(pimecrolimus y tacrolimus), tienen la ventaja de no provocar la atrofia de la piel, por lo que su uso puede prolongarse tanto tiempo como considere necesario el médico. Están recomendados como tratamiento local de segunda línea en pacientes con dermatitis de moderada a severa y en aquellos pacientes con riesgo de atrofia cutánea por el uso de corticoides locales.

2. Antibióticos

Cuando el médico diagnostique o sospeche que existe una infección, podrá recurrir al empleo de antibióticos apropiados al tipo de germen que la produzca, por lo común un estafilococo, bien sea localmente o por vía general.

3. Antihistamínicos

Estas sustancias reducen el intenso picor y pueden tranquilizar al paciente.

4. Inmunosupresores

En los casos mas graves, puede recurrirse a los derivados de la cortisona por vía general (oral o intramuscular). o en casos extremos a sustancias inmunosupresoras, como ciclosporina, micofenolato de mofetilo o azatioprina.

5. Otros recursos

En casos graves o particularmente rebeldes, se puede recurrir a la hospitalización y tratamiento intensivo del paciente. Un recurso adicional lo constituye la radiación ultravioleta (UVA, UVB).

La efectividad de terapias alternativas no ha sido establecida, incluyendo preparados de herboristería, homeopatía, hipnoterapia y masajes, entre otras formas de medicina no convencional.

6. Hidratación y lubricación de la piel

La hidratación de la piel es necesaria, especialmente después del baño, al objeto de reponer los lípidos de la piel(componente graso) y disminuir la pérdida de agua. Restablecer la humedad a la piel aumenta la probabilidad de que remita el eczema y proporciona una barrera duradera contra el secado excesivo y la irritación.

Se dispone de varias lociones y cremas adecuados para la rehidratación. La vaselina, por ejemplo, es eficaz para este propósito. Algunos productos conteniendo urea o ácido láctico son buenos hidratantes y deben emplearse con mayor asiduidad durante los meses de invierno en los que la desecación de la piel es mas frecuente. El inconveniente es que algunos de estos preparados comerciales pueden aumentar el picor cuando se aplican. Si este síntoma aparece con cada aplicación del producto, es aconsejable cambiar a otro.

En general, los hidratantes resultan mas eficaces cuando se aplican después del baño. El paciente debe secarse con una toalla que seque bien, mediante palmaditas suaves, aplicando a continuación el hidratante Las cremas hidratantes se debe aplicar después de las duchas y después de lavarse las manos. El lavado con sustitutos de jabón a base de ungüentos emulsionantes puede resultar satisfactorio.

La harina de avena coloidal posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias y su aplicación es eficaz para mitigar el picor y combatir la inflamación de la dermatitis atópica y otras afecciones de la piel. Esta sustancia se ha venido utilizando durante décadas para calmar y aliviar el intenso picor de la dermatitis atópica. Los estudios realizados han confirmado las propiedades antiinflamatoria, de reparación de la barrera cutánea e hidratante de este compuesto. El uso diario de las cremas hidratantes y /o productos de higiene personal a base de harina de avena coloidal mejoran significativamente muchos casos de dermatitis atópica. Estos preparados son bien tolerados tanto por los bebés y niños mayores como por adultos.

7. Control de la exposición ambiental

1. Reducción del contacto con alergenos:

Un plan dirigido a reducir la exposición a alergenos a los que el paciente presenta hipersensibilidad alérgica demostrada por las pruebas cutáneas, puede producir una mejoría en estos pacientes.

Pueden ayudar la sustitución de cortinas por persianas, las alfombras por suelo laminado o parquet, el uso de fundas de plástico para el colchón y de almohadas lavables.

Debe evitarse que los animales domésticos estén en el dormitorio del niño o incluso dentro de la casa si se comprueba que empeoran el estado del paciente.

2. Reducción del contacto con irritantes ambientales:

Otro objetivo importante consiste en reducir la exposición a irritantes ambientales y evitar el sobrecalentamiento. Aquellos factores que irriten la piel debe evitarse en estos pacientes, incluyendo irritantes primarios, como el jabón, la lana, y el clima extremo.

Deben evitarse aquellos trabajos con exposición a sustancias irritantes.

3. Reducción del contacto con agentes infecciosos:

Se debe tratar de evitar el contacto con el herpes simple, molusco contagioso, y otros virus que afectan la piel, sin embargo, la vacunación no plantea problemas especiales para los niños con dermatitis atópica y no se debe impedir, a menos que el niño esté en tratamiento con inmunosupresores sistémicos.

4. Clima:

Es frecuente preguntarse por los posibles efectos de un cambio de clima. Sin embargo, para el médico resulta difícil pronunciarse al respecto, ya que el comportamiento de cada paciente es impredecible.

8. Control dietético

La alergia o hipersensibilidad alimentaria afecta al 10-40% de los niños con eczema atópico. Esta suele abarcar un número limitado de alimentos; el 90% de los casos lo producen la leche, los huevos, el pescado o marisco, los frutos secos, el trigo y la soja. En una pequeña proporción de casos, se produce una mejoría progresiva cuando se excluyen los alimentos supuestamente responsables del eczema, determinados por las correspondientes pruebas de alergia (test cutáneos, pruebas de provocación, RAST, etc).

La alergia alimentaria no acostumbra a durar indefinidamente. Si bien la alergia al huevo o el pescado tienden a ser duraderas, otras pueden a mejorar con el tiempo, como la alergia a la leche o la soja.

Es importante mantener la lactancia materna en los bebés con historia familiar de eczema, ya que se puede reducir la probabilidad de sufrir dermatitis atópica. La lactancia materna debería poder continuarse en niños con riesgo de sufrirla un mínimo de tres meses adicionales, para reducir la exposición a posibles agentes alergizantes a través del intestino.

Suplementos dietéticos

No se dispone de evidencias acerca del posible beneficio de los suplementos dietéticos en el tratamiento del eczema atópico y, por consiguiente, no puede recoemendarse su uso. Algunos de los suplementos que se han preconizado no son inocuos y representan un riesgo para la salud, esto incluye especialmente los suplementos de vitamina D.

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