Jueves 23 de Mayo de 2019

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EPICONDILITIS (CODO DE TENIS)

¿Qué es la epicondilitis?     

Epicondilitis es un término diagnóstico que describe un cuadro clínico de dolor y sensibilidad dolorosa localizada en la zona del epicóndilo del codo (ver figura). Se trata de un fenómeno inflamatorio y degenerativo a la vez, denominado con propiedad tendinosis.

Este proceso fue originalmente denominado codo de tenis en 1883. El término, se mantiene en el lenguaje médico pese a que la gran mayoría de pacientes no son jugadores de este deporte.

La enfermedad se cree está originada por la utilización repetitiva excesiva del miembro superior que trae como consecuencia pequeños desgarros de los tendones extensores del antebrazo y su progresiva degeneración producida por una respuesta reparadora del organismo inadecuada.

¿A quienes afecta la epicondilitis?     

El codo de tenis o epicondilitis es el motivo mas frecuente de consulta por patología del codo en las consultas médicas. Afecta al 1-3% de la población, sin predominio claro por uno de los sexos, aunque posiblemente es ligeramente mas frecuente en varones(1.3 %) que en las mujeres(1.1 %).

Esta lesión afecta por lo general a personas de edades comprendidas entre los 35 y 50 años, con un máximo a los 42 años.

Los estudios disponibles muestran una asociación entre el trabajo intenso y/o repetitivo y la epicondilitis. No se ha encontrado relación entre el trabajo no habitual y la epicondilitis. La edad y el tiempo de trabajo son factores predisponentes. Tener mas de 40 años y ser de raza blanca son también factores de riesgo.

La epicondilitis se suele localizar en el brazo dominante del paciente.

En general, la realización de movimientos repetitivos y/o forzados, incluyendo rotaciones repetidas del antebrazo, es el principal motivo de la sobrecarga de los tendones extensores. Ejemplo de esto son el manejo de herramientas de mas de 1 kg, el manejo de cargas de mas de 5 kilos durante al menos 2 horas al día a razón de 2 veces por minuto, el manejo de cargas de mas de 20 kilos un mínimo de de 10 veces al día, la realización de movimientos repetitivos durante mas de dos horas al día y la realización de maniobras de agarre con esfuerzo durante al menos una hora al día.

Algunas profesiones como los cocineros tienen una prevalencia de epicondilitis mucho mas elevada que el conjunto de la población (11.5%).

Junto a la sobrecarga física, el tabaquismo y la obesidad son tambien factores determinantes de la epicondilitis.

Los factores sociales y psicológicos asociados a la epicondilitis son el bajo control sobre el trabajo propio y bajo apoyo social.

Epicondilitis (codo de tenis)

Se han publicado casos de epicondilitis tras el tratamiento con sustancias antiinfecciosas (quinolonas, como norfloxacino, levofloxacino, ciprofloxacino, etc.). Los pacientes con alto riesgo de roturas tendinosas, como los deportistas, las personas sometidas a diálisis y los que están en tratamiento con derivados de la cortisona tienen un riesgo mas elevado de sufrir epicondilitis.

¿Cómo se produce la epicondilitis?     

La epicondilitis está causada principalmente por el sobreuso del tendón y el fracaso del proceso natural de reparación, lo que producelo que técnicamente se denomina tendinosis angiofibroblástica.

La situación del tendón extensor lo hace vulnerable al contacto y abrasión contra el epicóndilo durante los movimientos del codo. Esta es la razón anatómica por la que se producen las epicondilitis. No obstante, la sobrecarga de los músculos y tendones extensores de la muñeca es el factor de mayor peso en el origen de la enfermedad.

Entre los jugadores de tenis, el 50 % sufre o ha sufrido en alguna ocasión epicondilitis. La mayorías de las lesiones en estos deportistas se produce al ejecutar el golpe de revés ligeramente mas tarde de lo que debería, obligando al tenista a usar los músculos extensores de la muñeca para extenderla y dar impulso a la pelota, lo que predispone al traumatismo de las fibras del grupo extensor en su anclaje en el epicóndilo. Corregir este movimiento inadecuado es importante para prevenir la aparición y la recaída de la epicondilitis.

Aunque inicialmente se pensó que la epicondilitis era un proceso inflamatorio, los estudios mas recientes han puesto de manifiesto que mas bien se trata del resultado de un proceso repetido de microdesgarros seguidos de una respuesta reparadora incompleta.

¿Qué síntomas produce?     

El cuadro agudo se presenta con mayor frecuencia en personas jóvenes, especialmente deportistas, mientras que la forma crónica, recalcitrante, es mas propia de personas de edad mas avanzada.

El síntoma principal de la epicondilitis es el dolor en la zona de inserción del grupo muscular. Estos músculos intervienen en la extensión de la muñeca, manos y dedos y en la supinación de aquella.

Los pacientes se quejan de dolor en el codo cuando la muñeca se extiende contra una resistencia o durante movimientos repetitivos con la muñeca y el codo extendidos.

Además de las molestias, los pacientes aquejan debilidad en la muñeca y en la musculatura de extensión de los dedos.

¿Cómo se diagnostica la epicondilitis?     

La epicondilitis puede confundirse con procesos inflamatorios y neurológicos locales, aunque su cuadro clínico suele estar bien definido y se presta a pocos errores.

Además de las maniobras exploratorias que realice el médico, el diagnóstico puede completarse mediante las pruebas complementarias: radiografías, ecografía y resonancia magnética nuclear(RMN).

Mientras que la radiografía no suele proporcionar demasiada información, las otras dos medidas exploratorias pueden ayudar a diagnosticar la lesión. La mayoría de expertos suelen recurrir inicialmente a la ecografía, reservando la RMN para pacientes con ecografía normal.

De forma complementaria, la exploración de la fuerza de agarre en extensión puede proporcionar al médico un valioso elemento de juicio mas. Los pacientes con epicondilitis presentan una disminución de la fuerza de agarre conforme pasan de una posición de flexión a otra de extensión del antebrazo y muñeca.

¿Cómo evoluciona?     

La epicondilitis es, por si sola una enfermedad autolimitada, que tiende a curarse espontáneamente. Desgraciadamente, rara vez han dejado de actuar las causas que la provocaron, por lo que es frecuente la recaída y la conversión en crónica.

Entre los factores de riesgo que pueden determinar una evolución desfavorable del paciente se encuentran la mayor edad del trabajador, los trabajos que requieren posiciones incómodas de la muñeca, el inicio de la epicondilitis en relación un determinado trabajo, el trabajo repetitivo, los síntomas de columna cervical o neurológicos asociados o ser mujer influyen negativamente en el pronóstico de la enfermedad.

Los pacientes con trabajos manuales y dolor inicial intenso obtienen por término medio el peor resultado a un año vista, con independencia de cual haya sido el tratamiento aplicado.

Los pacientes con un status socioeconómico superior muestran una sintomatología mas leve al año que las personas con un status mas bajo.

¿Qué tratamiento tiene la epicondilitis?     

El tratamiento inicial debe ser conservador, consiguiendo hasta un 90 % de curaciones. El objetivo principal del tratamiento no quirúrgico es revitalizar el tendón lesionado. Este incluye el reposo, el uso local de hielo, además de la fisioterapia con ejercicios de rehabilitación, la educación e información de los pacientes acerca de como se deben ejecutar los movimientos y como evitar aquellos que le perjudican.

El uso de férulas, los medicamentos antiinflamatorios, las infiltraciones de derivados de la cortisona, la acupuntura, las ondas de choque (ortotricia), la terapia con rayos láser, la toxina botulínica y la radioterapia son otras tantas opciones, aunque se considera que la mayor parte de ellas, si no todas no han demostrado la eficacia que es de esperar.

El uso de cirugía se reserva por lo general como último recurso. Aproximadamente, en el 5 % de los pacientes fracasa el tratamiento no quirúrgico y requieren ser intervenidos.

Inicialmente la epicondilitis puede tratarse con reposo, hielo, dispositivos ortopédicos y/o infiltraciones. Sin embargo, cuando la enfermedad se ha vuelto crónica o el paciente no responde al tratamiento inicial, se reuiere rehabilitacion, incluyendo ultrasonidos, fonoforesis, estimulación eléctrica, manipulaciónes, movilización de los tejidos blandos, masajes, ejercicios de estiramiento y otras modalidades de terapia física. Otros métodos mas novedosos incluyen la laserterapia y la acupountura.

La mayor parte de los pacientes responde al tratamiento conservador instaurado precozmente, como modificación de la actividad, hielo antiinflamatorios y ejercicios de rehabilitación.La cirugía es un último recurso. La intervención quirúrgica puede ofrecer una elevada tasa de curaciones a largo plazo.

Última actualización de la página: 14 de febrero de 2011

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