Martes 21 de Mayo de 2019

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NóDULOS DEL TIROIDES

¿En qué consisten los nódulos del tiroides?     

Un nódulo tiroideo es una lesión consistente en un abultamiento en el interior de la glándula tiroides, que puede palparse o no o ser descubierto en el curso de una exploración por otros motivos, como, por ejemplo, una ecografía. Un nódulo o quiste puede ser una masa prominente en una glándula de características normales o bien formar parte de un conjunto de abultamientos similares, como en el llamado bocio multinodular.

¿A quienes afectan los nódulos del tiroides?     

Se trata de una enfermedad muy frecuente. Se estima que un 4% de la población sin deficiencias de yodo presenta un nódulo palpable (5% en mujeres; 1% en hombres). Se considera palpable cualquier nódulo de un tamaño igual o superior a 1 centímetro, siempre que esté próximo a la superficie cutánea. El riesgo de tener un nódulo tiroideo a lo largo de la vida es del 15 %. Sin embargo, sólo el 5 % de ellos es una lesión maligna, aunque representa 9 de cada 10 tumores malignos del sistema endocrino.

La frecuencia real de nódulos tiroideos basándose en datos de autopsia es de 1 por cada 2-3 personas, la mayoría de los cuales permanecerá sin síntomas durante toda su vida. No es de extrañar, por lo tanto, que el uso cada vez mas asiduo de medios diagnósticos por la imagen (ecografía, resonancia magnética, etc.) haya incrementado considerablemente los casos diagnosticados. Desde los años 50 del pasado siglo, se considera que el número de pacientes con nódulos en la glándula tiroides es 10 veces mayor que el número de pacientes diagnosticados. Algunas observaciones situan la cifra de casos detectados mediante ecografía podria ser de un 20-30 % de la población. Otros expertos sitúan esta cifra cercana al 50 %.

En personas de menos de 20 años, los nódulos tiroideos son bastante raros, especialmente antes de la pubertad (1.5 % o menos). Cualquier nódulo descubierto en pacientes de esa edad es mas probable que sea maligno que en los adultos. Se considera que, en los niños, uno de cada 4 nódulos tiroideos es una lesión neoplásica.

Los nódulos son mucho mas frecuentes en mujeres que en hombres, en la proporción de 4 a 1, aunque la incidencia está mas igualada en menores de 15 años (1.5:1). También son mas frecuentes en personas de edad avanzada, en áreas geográficas con deficiencia de yodo y en pacientes que han recibido radiaciones en la cabeza o el cuello, que se usaban con asiduidad en la década de los 50 del siglo XX para tratar el acné, infecciones crónicas de amígdalas y senos paranasales, adenoides hipertróficas, etc.

¿Cuales son las causas de los nódulos del tiroides?     

La génesis del bocio nodular es debida a múltiples factores y probablemente difieren de persona a persona. Entre las posibles causas figuran:

1. Exposición a radiaciones:

Durante los años 50 del pasado siglo se produjo un incremento significativo del número de nódulos tiroideos en niños, en relación con la práctica en boga de irradiar a los pacientes que padecían hemangiomas, acné o hipertrofia amigdalar o de adenoides. Hacia el año 1960 se dejó de utilizar la radiación para estos fines, normalizándose con el tiempo la incidencia de nódulos y de lesiones cancerosas de la glándula.

Actualmente, las radiaciones forman parte de protocolos de trasplante de médula ósea. En estos pacientes existe un riesgo aumentado de nódulos tiroideos y de cáncer de la glándula.

2. Padecer otra enfermedad benigna del tiroides:

Los pacientes con hipotiroidismo congénito, quistes del conducto tireogloso, bocio simple, tiroiditis y otras lesiones de caracter no maligno pueden aumentar el riesgo de padecer nódulos del tiroides. La deficiencia de yodo no es un factor causal primario. Sin embargo, los factores ambientales como agentes bociógenos naturales, la ingestión inadecuada de yodo, la malnutrición medicamentos, el estres, la polución medioambiental o algunas infecciones contribuyen a la formación de nódulos tiroideos

3. Herencia:

Algunas formas raras de nódulos malignos se asocian a una incidencia mayor entre familiares de los pacientes.

¿Qué síntomas producen los nódulos en el tiroides?     

Los síntomas varían en función del grado de aumento de tamaño y situación del nódulo. Con frecuencia, los nódulos que no llegan a comprimir órganos vecinos se asocian por parte del paciente con una sensación de opresión o abultamiento en la zona donde asienta. Es muy frecuente que el paciente no presente síntoma alguno, poniéndose de manifiesto cuando es percibido por el propio paciente o es detectado al realizar algún tipo de exploración radiológica, como una ecografía o un escáner.

La importancia clínica del trastorno deriva principal pero no exclusivamente de la necesidad de descartar una lesión maligna, especialmente en niños y adolescentes. La incidencia de lesiones malignas oscila entre el 1 y el 4 % de los casos sintomáticos. Si tenemos en cuenta que se trata porlo general de una enfermedad desconocida por la mayor parte de pacientes, la incidencia real de cáncer es considerablemente inferior.

Los nódulos, dependiendo de su localización y proximidad a otros órganos pueden originar molestias tales como dolor o hipersensibilidad sobre el nódulo, problemas de compresión de las vías respiratorias, parálisis de las cuerdas vocales o dificultad para deglutir, aunque la mayoría de las citadas son muy infrecuentes.

Los nódulos tiroideos pueden crecer con rapidez, aunque ello no es necesariamente sinónimo de tumor maligno. De hecho, la mayoría de los tumores crecen lentamente y probablemente el crecimiento rápido sea debido a alguna otra razón, como una hemorragia dentro del nódulo. En ocasiones, el nódulo se inflama, dando lugar a dolor, enrojecimiento e hinchazón de la glándula.

La glándula puede presentar signos de hipo o hiperfunción, aunque la mayoría de pacientes no presentan alteraciones funcionales. El tamaño del nódulo suele oscilar entre 1 y 5 cm. y no guarda relación exacta con el grado de malignidad que reviste.

¿Como se diagnostican los nódulos tiroideos?     

Para el médico que debe atender a un paciente con uno o mas nódulos tiroideos, la cuestión esencial es si se trata o no de una lesion maligna, por lo que deberá dar los pasos necesarios para averiguarlo, pese a que la inmensa mayoria de nódulos son, afortunadamente, lesiones benignas. Una segunda cuestión es si el nódulo tiene actividad funcional, es decir, segrega hormona tiroidea y si lo hace normalmente o en exceso.

El procedimiento diagnóstico está orientado no solo a descartar o confirmar lesiones malignas, sino igualmente algunos procesos que revisten menos gravedad, como la tiroiditis de Hashimoto, la hiperfunción de la enfermedad de Graves-Basedow, los quistes del conducto tireogloso, el bocio simple, la hiperplasia nodular y otras. Es crucial lo primero, ya que la base del tratamiento es caso de cáncer es la cirugía.

Salvo que las circunstancias aconsejen otra estretagia de diganóstico, el especialista procederá a llevar a cabo una rutina de diagnóstico fiable, como podría ser:

Paso 1: Recogida de los datos de la historia clínbica, incluyendo la existencia o no de enfermedades benignas previas de la glándula
Paso 2: Examen clínico
Paso 3: Pruebas o análisis de laboratorio (TSH, T3, T4, anti-TPO, etc)
Paso 4: Ecografía
Paso 5: Escintigrafía
Paso 6: Biopsia-aspiración con aguja fina
Paso 7: Estudios moleculares

La punción biopsia con aguja fina es un procedimiento diagnóstico esencial para el despistaje de lesiones malignas. La ecografía, una vez detectado el nódulo, tiene valor para hacer el seguimiento de los pacientes y observar posibles cambios en la lesión. La escintigrafía con isótopos radiactivos, por contraste, da mas información de como funciona la glándula que datos de la forma y tamaño del tiroides. Los estudios molkeculares son necesarios en algunos casos, ya que la punción biopsia puede arrojar, aunque en pocos casos, datos falsamente negativos, si la aspiración no se ha efectuado en el lugar deseado.

¿Qué tratamiento tienen los nódulos del tiroides?     

En el caso de lesiones benignas, las opciones de tratamiento son la administración de tiroxina, la aplicación de radioyodo y la cirugía. Esta última es obligatoria cuando se sospecha o se ha confirmado que se trata de una lesión maligna. Es posible que en muchos pacientes el diagnóstico definitivo se establezca después de la intervención quirúrgica.

El tratamiento con tiroxina puede ofrecer buenos resultados en pacientes con bocios de tamaño relativamente pequeños. El tratamiento con radioyodo no es un procedimiento generalizable a todos los pacientes con nódulos benignos, aunque puede ofrecer una reducción del tamaño del bocio de mas del 50 % del volumen en algo mas de un año. Los bocios multinodulares son generalmente candidatos a la resección quirurgica del mismo.

Última actualización de la página: 9 de marzo de 2011

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