Jueves 24 de Enero de 2019

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RUBEOLA

¿Qué es la rubéola?     

La rubéola, también conocida como sarampión alemán o sarampión de los tres días, es una enfermedad infecciosa que cursa con una erupción por todo el cuerpo, se contraía antes de las vacunaciones masivas durante la infancia y suele ser de carácter leve, aunque en los adultos puede revestir mayor importancia y acompañarse mas a menudo de complicaciones.

En 1944 se estableció la relación entre sufrir la enfermedad durante los primeros meses de embarazo y la aparición de malformaciones graves en el feto, de ahí su importancia clínica.

¿A quienes afecta la rubéola?     

Antes de que se pusieran en marcha los programas de vacunación masiva de niños, la rubéola era una enfermedad que cursaba por brotes o epidemias que acontecían cada tres a cinco años y afectaba a niños en edad escolar o incluso preescolar.

Actualmente, en países con buen nivel sanitario la incidencia de la enfermedad ha descendido hasta casi ser inexistente (un caso por 100.000 habitantes), aunque sí se pueden ver esporádicos casos en adultos jóvenes. A estas edades, es frecuente que la infección curse sin la erupción típica, por lo que muchos casos curan sin ser diagnosticados.

¿Como se produce la rubéola?     

El agente productor de la enfermedad es un virus del género Rubivirus, que sólo se encuentra en la especie humana, por lo que un posible contagio sólo puede provenir de un pacientes que sufra la infección.

Una vez se ha contagiado el paciente por vía respiratoria, por medio de la tos, el estornudo o simplemente las microgotas suspendidas en el aliento conteniendo virus de otro paciente, este se asienta en el aparato respiratorios, desde donde invade el organismo. A los 10 días de la infección, el paciente ya empieza a eliminar también virus por vía respiratoria, porque se ha vuelto contagioso. Varios días después, la enfermedad se hace aparente, persistiendo la eliminación de virus hasta dos semanas después de que brote la erupción típica. La máxima contagiosidad abarca un periodo de varios días antes y otros tantos después de que aparezca la erupción de la rubéola.

¿Qué lesiones produce la rubéola?     

Una vez ha ingresado el virus en el organismo produce lesiones de carácter inflamatorio en distintos tejidos, por lo general de escasa importancia.

Sin embargo en el caso de un feto infectado pro este virus, las cosas funcionan de diferente manera, pudiendo dañarse casi todos los órganos importantes. El virus puede dar lugar a inflamación del músculo del corazón, lesiones de las válvulas cardiacas o de los tabiques de separación de los ventrículos. En el sistema nervioso, el virus puede dar lugar a meningitis, inflamación de las arterias del cerebro o daño irreversible al tejido del cerebro.

El ojo es una de los órganos con mayor riesgo de daños, pudiendo producirse cataratas congénitas, disminución del tamaño del ojo (microftalmía), daños en la retina y otras graves lesiones. El oído puede lesionarse también de forma importante.

El pulmón, el hígado y el riñón y las glándulas suprarrenales pueden sufrir mayor o menor grado de destrucción de tejido e inflamación. Los huesos pueden sufrir malformaciones.

Otros órganos como la piel, el bazo, los ganglios linfáticos o el timo también pueden sufrir las consecuencias de la infección por este virus antes del nacimiento.

Los fetos de 12 semanas o menos tiene una probabilidad del 90% de sufrir una rubéola congénita. Conforme avanza la edad de gestación, el riesgo de sufrir daño fetal es progresivamente inferior. Los fetos de mas de 16 semanas de gestación raramente presentan alguna de las lesiones referidas aunque la madre sufra la enfermedad. Lo característico de la infección del feto durante el embarazo y lo que le confiere su extensión es que se hace crónica, progresando las lesiones mas allá del momento del parto, pudiendo eventualmente hacerse mas extensas.

¿Qué síntomas produce la rubéola?     

Tras el contagio, al cabo de dos o tres semanas, el paciente presenta un cuadro gripal leve, con fiebre, malestar, dolor de cabeza, enrojecimiento de ojos y aumento del tamaño de los ganglios del cuello, especialmente los situados tras las orejas y los de la nuca.

El paciente desarrolla a la vez o poco después una erupción que se inicia en el límite del cuero cabelludo, preferentemente detrás de las orejas, aunque es posible en la frente y otros lugares. Dicha erupción de la piel consiste en pequeñas manchas rosadas que tienden a unirse unas a otras y se extiende en el curso de horas o días en sentido descendente, hasta abarcar todo el cuerpo. Conforme progresa, la erupción se desvanece por donde empezó, de forma que en ningún momento llega a estar cubierto todo el cuerpo a la vez. En la garganta y el velo del paladar es posible encontrar pequeñas lesiones equivalentes a las de la piel. Se calcula que un 30-50 % de los pacientes que sufren rubéola no son diagnosticados, bien por la falta del cuadro clínico completo de la enfermedad o lo leve de su curso. Téngase en cuenta, además, que una erupción muy similar a la de esta enfermedad la pueden producir distintos virus comunes.

En el caso de la rubéola congénita, las lesiones aparentes son de mucha mayor gravedad. Uno de cada tres fetos nace muerto a consecuencia del daño sufrido. Lo mas corriente son las lesiones oculares, incluyendo cataratas, sordera, malformaciones cardiacas, retraso mental, meningoencefalitis y bajo peso al nacer.

¿Como se diagnostica la rubéola?     

La mayoría de los casos de rubéola sufridos después del nacimiento se diagnostican por el aspecto clínico y el posible conocimiento de otros casos en la misma zona. Sin embargo, el aspecto de la erupción es inespecífico y podría ser imitado por otras enfermedades eruptivas, especialmente en niños, por lo que este diagnóstico podría se erróneo.

El buen juicio del médico decidirá si son necesarias pruebas diagnósticas mas precisas, bien sea para determinar el origen de una epidemia, la infección en una mujer embarazada o el diagnóstico de un recién nacido sospechoso de padecer una embriopatía por el virus de la rubéola.

En la práctica clínica se suele utilizar la determinación de la IgM específica, cuyo resultado positivo indica una infección reciente, que puede ser positiva a los 7-10 dias del inicio de la enfermedad. Aunque la IgM específica en el feto puede ser positiva, un resultado negativo en un recién nacido no excluye completamente la rubéola congénita por lo que son necesarias, además, otros tipos de pruebas.

¿Como evoluciona la rubéola?     

El pronóstico a largo plazo de la rubéola después del nacimiento es excelente. La enfermedad confiere inmunidad para toda la vida, por lo que resulta extremadamente raro sufrirla por segunda vez. Salvo algún excepcional caso de fallecimiento por meningoencefalitis, la recuperación suele ser completa, incluso en el caso de presentarse complicaciones.

Entre las escasas complicaciones que pueden suceder se encuentra la otitis media y la púrpura trombocitopénica. Este es un proceso consistente en disminución de las plaquetas y sangrado por la nariz, el tubo digestivo, la orina y aparición de diminutas manchas moradas en la piel (petequias), que no desaparecen al presionarlas.

Otra de las complicaciones que pueden presentarse, sobre todo en mujeres, es la poliartritis, que aparece unos días después de la erupción y suele afectar a las articulaciones de las manos.

Las complicaciónes mas temibles, pero afortunadamente raras, son las relacionadas con el sistema nervioso, como la encefalitis o las neuritis. Algunos pacientes presentan los síntomas de inflamación cerebral inmediatamente después de sufrir una rubéola típica. Otros casos suceden años después de sufrir la enfermedad y se parecen a otras enfermedades degenerativas del cerebro.

En el caso de la rubéola congénita,se estima que uno de cada tres supervivientes de la rubéola dentro del útero materno lleva una vida completamente normal, otro tercio requiere atención continua en una institución y el tercio restante puede llevar una vida con dependencia de otras personas, aunque con un grado mayor o menor capacidad funcional.

¿Como se puede prevenir la rubéola?     

Aunque no es necesario el aislamiento de los pacientes que sufren rubéola, debe evitarse el contacto con personas que puedan sufrir la enfermedad durante la semana siguiente al inicio de la erupción, en especial las embarazadas. Los pacientes con rubéola congénita pueden contagiar durante un periodo muy prolongado, incluso doce meses.

Como se ha expuesto, las embarazadas que no han sufrido la enfermedad pueden sufrir una infección con efectos muy adverso para el feto. Determinar quienes están expuestas o no a la rubeola durante el embarazo es una cuestión muy importante de la atención clínica a las gestantes. Un sencillo análisis de anticuerpos IgG antirrubeola es de cumplimiento rutinario en los programas de seguimiento de las embarazadas. Un resultado positivo indica comunmente que la mujer tiene defensas frente al virus y probablemente no sufrirá la infección. Un resultado negativo de la IgG específica obliga a repetirlo dos o tres veces mas para obtener la certeza de que la mujer no ha contraído la infección durante el embarazo. En caso de positividad en alguno de los análisis, podría indicar una infección reciente.

La administración de inmunoglobulina específica a la mujer embarazada puede mitigar los síntomas de rubeola en la madre, pero no existe garantía de que pueda evitar la infección del feto, por lo que no suele recomendar como medida preventiva con carácter general.

Vacunación

Los programas de vacunación públicos disponibles garantizan la inmunización de la población infantil y, a largo plazo, de toda la población. Para detalles concretos de la inmunización antirrubeola, remitimos al lector al organismo público encargado de las vacunas en su país respectivo.

En teoría, la vacunación tras el contagio podría evitar la infección por rubéola si se administrara en las 72 horas consecutivas al contagio. Cuando hay razones para proceder a la vacunación selectiva, la presencia de fiebre no es un obstáculo.

La vacuna no debe administrarse durante el embarazo. Si, accidentalmente esto pudiera suceder, no es necesaria la interrupción del embarazo, ya que la experiencia de otros casos de vacunación durante la gestación no han detectado casos de rubeola congénita.

La vacuna frente a la rubeola no suele producir por si sola reacciones adversas de importancia. La vacuna combinada frente a otros virus puede producir elevación de la temperatura, una erupción y dolor o inflamación articular, que son mas frecuentes en adolescentes y adultos jóvenes vacunados específicamente frente a la rubeola. Raramente pueden aparecer complicaciones similares a las de la enfermedad natural (púrpura, neuritis), aunque por lo general serían pasajeras y de poca intensidad.

¿Como se trata la rubéola?     

Cuando se considera necesario tratar a un paciente con rubéola, el único objetivo es aliviar los síntomas y proporcionar bienestar en tanto se produce la curación, ya que no se dispone de un tratamiento específico de la enfermedad. Asegurar un buen estado de hidratación y proporcionar antitérmicos y/o analgésicos son todas las medidas terapéuticas necesarias para atender estos casos.

Última actualización de la página: 21 de mayo de 2011

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