Miércoles 17 de Julio de 2019

TENDINITIS CRóNICA DE DE QUERVAIN

¿Qué es la tendinitis o enfermedad de De Quervaín?     

La tenosinovitis de De Quervain consiste en una inflamación crónica de los tendones del músculo extensor corto y abductor (separador) largo del dedo pulgar y fue descrita primeramente por el cirujano suizo del mismo nombre en 1895. Pese al tiempo transcurrido, el trastorno es con frecuencia mal identificado y puede pasar inadvertido.

La alteración ocurre justo sobre el lado externo del extremo del hueso radio (apófisis estiloides), donde confluyen los dos tendones antes citados, que sufren la constricción de la vaina o funda que los envuelve, impidiendo el normal deslizamiento de estos para dirigir los movimientos del dedo pulgar.

¿A quienes afecta?     

La tenosinovitis de De Quervain es un proceso frecuente, pudiendo afectar a una de cada 70 mujeres. La frecuencia en varones es 3-10 veces menor, segúbn las distintas fuentes. Actualmente se desconoce la razón del predominio femenino, aunque se cree que podría ser debido a la mayor movilidad de la articulación del carpo en mujeres. La localización predominante en el lado derecho está relacionada con la mayor frecuencia de dicha lateralidad en la población. La edad de aparición de esta tendinitis es máxima entre los 25 y 60 años. Generalmente afecta a una sola mano, aunque a veces se ven casos de afectación de ambas.

Este tipo de inflamación crónica esclerosante de las vainas de los tendones extensores de la mano sucede principalmente en los tendones del dedo pulgar, aunque de forma esporádica puede localizarse en otros dedos de la mano. Se piensa que la razón de esta localización tiene que ver con la angulación fisiológica nomal de los tendones, que aumentaría la fricción entre los tendones, las vainas de los tendones y la punta del radio (apófisis estiloides).

En niños se ha observado algún caso de afectación de tendones flexores del pulgar, lo que se manifiesta por la incapacidad para extender la última falange de dicho dedo.

Se cree que una de las razones, si no la principal, del progresivo aumento de casos es el traumatismo repetitivo ocupacional con sobrecarga del uso de la mano, lo que irrita de forma reiterada la vaina tendinosa, particularmente la flexión dorsal de la muñeca. Conforme se va hinchando la vaina o funda del tendón, va estrechando en su interior el tendón, lo que agrava paulatinamente la situación.

La enfermedad es mas frecuente en personas que realizan trabajos manuales, especialmente los que realizan maniobras de presión con el pulgar mientras mueven la muñeca, como amas de casa, tejedores, mecanógrafos, enfermeras, telefonistas, pianistas, jugadores de golf, etc. Muchos casos suceden cuando el paciente cambia de actividad o reinicia su trabajo tras un periodo de inactividad.

¿Como se produce?     

El compartimiento dorsal mas externo de la muñeca contiene el extremo del radio (apófisis estiloides) y los dos ligamentos del pulgar ya indicados. Dichos tendones pasan a través de un túnel formado por un surco en el propio hueso como suelo y el retinaculum extensor por arriba.

La tenosinovitis de De Quervain se debe a la constricción de los tendones por sus ligamentos de retención y las vainas que los envuelven a modo de fundas. Este fenómeno da lugar a su irritación e inflamación, impidiendo el normal deslizamiento de los tendones dentro de sus cubiertas lubricantes.

Tendinitis de De Quervain

¿Que síntomas tiene?     

Este trastorno es generalmente doloroso y afecta la función de la mano. Habitualmente, los síntomas aparecen gradualmente, aunque ocasionalmente pueden iniciarse las molestias de forma brusca, después de un periodo mas o menos corto de trabajo manual intenso con sobrecarga de la mano y la muñeca.

El dolor típico de la enfermedad de De Quervain se localiza en el extremo externo del radio adyacente a la muñeca y puede extenderse tanto hacia el dedo pulgar como hacia la zona próxima del antebrazo, justo encima del hueso radio. El movimiento de separación del pulgar del resto de la mano es doloroso.

La prensión o pinza con el pulgar es débil e insegura, provocando frecuentemente que se caigan los objetos al cogerlos. El dolor y la incapacidad puede ser tan grande que llega en ocasiones a afectar al trabajo y a renunciar a utilizar la mano. El dolor y el malestar pueden llegar a afectar al sueño.

El médico, cuando examina a un paciente, puede apreciar hipersensibilidad dolorosa sobre el borde externo del antebrazo y muñeca. En casos algo intensos, puede palparse el engrosamiento sobre el trayecto del tendón, que se desplaza con los movimientos del pulgar y están habitualmente limitados, lo que puede comprobarse comparando con la mano sana.

La separación forzada del pulgar respecto del resto de la mano provoca dolor.

¿Cómo se diagnostica?     

El signo de Finkelsteín constituye un signo característico de la enfermedad. Colocando el pulgar pegado a la palma de la mano y flexionando los otros cuatro dedos sobre aquel, al flexionar la mano hacia el lado opuesto al pulgar, se provoca dolor.

El examen radiológico no aporta generalmente datos concluyentes, aunque puede servir para descartar otras enfermedades que pueden dar síntomas similares, como artritis de diversos orígenes y otros procesos afines.

Por contra, la ultrasonografía tiene no solo valor diagnóstico, detectando cambios estructurales incluso en presencia de lesiones incipientes, engrosamiento ligamentoso, pequeños derrames y zonas inflamadas en torno a los tendones en comparación con sujetos normales, sino que es de gran utilidad también para guiar el tratamiento con infiltraciones de cortisona.

¿Cómo evoluciona?     

La historia natural de la tenosinovitis de Quervain conduce a la prolongación por tiempo indefinido del trastorno, ya que las bandas fibrosas que constriñen los tendones no disminuyen ni desaparecen por sí solas. Mas bien lo contrario, ya que el movimiento continuo de los tendones es un estímulo para que se produzca un agravamiento de las lesiones, reduciendo el espacio por donde deben discurrir aquellos.

¿Qué tratamiento tiene?     

Se dispone de tres posibilidades de tratamiento:

1. Inmovilización de la muñeca mediante una férula de yeso
2. Inyecciones con derivados de cortisona
3. Liberación de los tendones del túnel que los comprime, con excisión de la vaina engrosada que lo comprime en su interior.

En cada situación el cirujano seleccionará la mejor de las opciones, aunque con la inmovilización es relativamente fácil que el paciente recaiga después de un periodo mas o menos largo libre de síntomas. En el caso de las infiltraciones con cortisona, a menudo el paciente no se llega a librar del todo de molestias, aunque en manos expertas puede ofrecer buenos resultados.

Para la mayor parte de los cirujanos, la excisión de la vaina cosntrictora es la opción que otorga los mejores resultados, aunque no está completamente libre de problemas.

Última actualización de la página: 20 de enero de 2010

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