Jueves 24 de Enero de 2019

Hierba de Santiago (Senecio Jacobaea)

Descripción     

Hierba de Santiago(<em>Senecio Jacobaea</em>)

La hierba de Santiago es una planta bienal o perenne, con un tallo que puede alcanzar hasta cerca de metro y medio. ramificado en la parte alta, con hojas glabras, pinnatilobadas, con lobos dentados. Las flores, de color amarillo, se agrupan en corimbos y aparecen desde final de la primavera hasta comienzo del otoño.

La planta es originaria de Europa y Asia, habiendose extendido por todas las latitudes del viejo continente. Dada su fácil adaptabilidad, la hierba de Santiago se ha extendido también por el resto del globo. En algunos países está considerada una hierba nociva por su reconocida toxicidad y en algunas legislaciones nacionales se obliga a su eliminación, dado su peligro para el ganado y animales domésticos.

La hierba de Santiago se adapta bien a casi todos los climas, siendo muy común en veredas, caminos y zonas frescas con humedad. En la península ibérica se encuentra con facilidad en los prados montañosos de las cordilleras Cantábrica y Pirenáica y en las zonas llanas de la mitad norte del país.

Sinonimia     

Afrentaquinteros, arria, azuzon cachapete, casanios, cazapeio, cazapete, cazapote, cibuta, clavel de sapo, copas, donzell del Canigo, fitas, gazapeo, gusanera, herba de la fita, herba de Sant Jaume, herba do sapo, hierba cana, hierba cana mayor, hierba de Santiago, hierba de sapo, hierba jacobí, hierba lombriguera, oruga de Santiago, pella, sacapeos, suzón, suzón castellano, suzón real, usai gaistoco besatbat, vara de Santiago, yerba de Santiago, yerba incana, yerba jacobí, yerba lombriguera, zuzón.

Composición     

Los componentes principales de la planta son los alcaloides pirrolizidínicos (jacolina, jaconina, jacobina, jacozina, senecionina y senecifilna), derivados diésteres de una sustancia común, la retronecina[1]. Estos alcaloides son unas sustancias altamente tóxicas para el hígado, que hacen desaconsejable su utilización en personas y animales. Los derivados pirrolizidínicos se encuentran tanto en las partes aéreas de la planta como en la raíz[2]. Las hojas contienen un glucosido (quercitina).

Usos tradicionales     

La medicina popular tradicional considera a la planta como emenagoga, postulando su uso en caso de amenorrea y dismenorrea. También se extendió su uso en pacientes con hemorragias nasales. En homeopatía se emplea la tintura extraída de hierba de Santiago cortada recientemente.

Otros usos tradicionales incluyen las varices de miembros inferiores, enfermedades oculares, ulceraciones cutáneas, dolores osteomusculares, gota y otros reumatismos y, por último, la diabetes mellitus.

Estudios clínicos y experimentales     

No se dispone de información relevante a la fecha de esta revisión.

Toxicología     

A falta de observaciones solventes de posibles efectos terapéuticos, abundan las comunicaciones de efectos tóxicos sobre el ganado, animales domésticos y animales de experimentación, aunque no se han publicado casos similares de toxicidad de la hierba de Santiago en humanos[3][4][5][6][7][8][9][10].

Los alcaloides pirrolizidínicos son potencialmente cancerígenos, mutagénicos y teratogénicos[11] y pueden representar un riesgo potencial para las personas[12]. No obstante, no se han detectado efectos genotóxicos en animales[13]. De entre estos alcaloides, la jacolina ha sido identificada en la secreción láctea de ganado vacuno (9,4-16,7 mcg/100 ml)[14][15], aunque no se han publicado observaciones de intoxicación humana causada por leche de vaca que ingiriese hierba de Santiago.

Los síntomas de intoxicación aguda en animales son debidos a los alcaloides pirrolizidínicos e incluyen diarrea, tenesmo, ascitis, heces con sangre, ictericia, paresia, prolapso rectal, pérdida de peso, falta de apetito y afectación del sistema nervioso central. Las lesiones orgánicas importantes se localizan en el hígado, que puede llegar a necrosarse, lo que podría originar un fallo hepático severo[16].

Uno de los riesgos de la planta es la posible acumulación de las sustancias tóxicas que contiene en el organismo(alcaloides pirrolizidínicos), lo que daría lugar a efectos tóxicos de tipo crónico o retardado. No se conocen casos en el ser humano, pero la literatura científica recoge casos de estos efectos tóxicos a medio y largo plazo en animales[17]. Tres de los alcaloides contenidos en la hierba de Santiago son susceptibles de causarlos.

De la miel obtenida de zonas donde hay hierba de Santiago se han encontrado pequeñas cantidades de alcaloides pirrolizidínicos (jacolina, jaconina, jacobina, jacozina, senecionina y senecifilna). Sin embargo, es improbable que puedan ser perjudiciales, toda vez que en el producto envasado no se han encontrado restos de aquellos compuestos[18].

Conclusiones     

La información disponible no permite establecer con aproximación los posibles efectos perjudiciales de la utilización de esta planta. Medizzine recomienda abstenerse de la utilizacvión de esta planta y sus derivados en tanto no existan trabajos que avalen su posible inocuidad, ya que lo que actualkmente se conoce indica un grado de toxicidad no compatible con su utilización con fines medicinales.

Referencias     

1: Ramsdell HS, Kedzierski B, Buhler DR. Microsomal metabolism of pyrrolizidine alkaloids from Senecio jacobaea. Isolation and quantification of 6,7-dihydro-7-hydroxy-1-hydroxymethyl-5H-pyrrolizine and N-oxides by high performance liquid chromatography. Drug Metab Dispos. 1987 Jan-Feb;15(1):32-6.
2: Vrieling K, Derridj S. Pyrrolizidine alkaloids in and on the leaf surface of Senecio jacobaea L. Phytochemistry. 2003 Dec;64(7):1223-8.
3: Walsh RB, Dingwell RT. Beef herd poisoning due to ingestion of tansy ragwort in southwestern Ontario. Can Vet J. 2007 Jul;48(7):737-40.
4: Milne EM, Pogson DM, Doxey DL. Secondary gastric impaction associated with ragwort poisoning in three ponies. Vet Rec. 1990 May 19;126(20):502-4.
5: Cheeke PR, Pierson-Goeger ML. Toxicity of Senecio jacobaea and pyrrolizidine alkaloids in various laboratory animals and avian species. Toxicol Lett. 1983 Sep;18(3):343-9.
6: Goeger DE, Cheeke PR, Ramsdell HS, Nicholson SS, Buhler DR. Comparison of the toxicities of Senecio jacobaea, Senecio vulgaris and Senecio glabellus in rats. Toxicol Lett. 1983 Jan;15(1):19-23.
7: Swick RA, Cheeke PR, Miranda CL, Buhler DR. The effect of consumption of the pyrrolizidine alkaloid-containing plant Senecio jacobaea on iron and copper metabolism in the rat. J Toxicol Environ Health. 1982 Oct-Nov;10(4-5):757-68.
8: Miranda CL, Henderson MC, Buhler DR. Dietary copper enhances the hepatotoxicity of Senecio jacobaea in rats. Toxicol Appl Pharmacol. 1981 Sep 30;60(3):418-23.
9: Hooper PT. The pathology of Senecio jacobaea poisoning of mice. J Pathol. 1974 Aug;113(4):227-30.
10: Burns J. The heart and pulmonary arteries of rats fed on Senecio jacobaea. J Pathol. 1971 Feb;103(2):P3-4. 11: Cook JW, Duffy E, Schoental R. Primary liver tumours in rats following feeding with alkaloids of Senecio jacobaea. Br J Cancer. 1950 Dec;4(4):405-10.
12: Deinzer ML, Thomson PA, Burgett DM, Isaacson DL. Pyrrolizidine alkaloids: their occurrence in honey from tansy ragwort (Senecio jacobaea L.) Science. 1977 Feb 4;195(4277):497-9.
13: Johnson AE, Smart RA. Effects on cattle and their calves of tansy ragwort (Senecio jacobaea) fed in early gestation. Am J Vet Res. 1983 Jul;44(7):1215-9.
14: Dickinson JO, Cooke MP, King RR, Mohamed PA. Milk transfer of pyrrolizidine alkoloids in cattle. J Am Vet Med Assoc. 1976 Dec 1;169(11):1192-6.
15: Johnson AE. Changes in calves and rats consuming milk from cows fed chronic lethal doses of Senecio jacobaea (tansy ragwort). Am J Vet Res. 1976 Jan;37(1):107-10.
16: Pearson EG. Clinical manifestations of tansy ragwort poisoning. Mod Vet Pract. 1977 May;58(5):421-4.
17: Molyneux RJ, Johnson AE, Stuart LD. Delayed manifestation of Senecio-induced pyrrolizidine alkaloidosis in cattle: case reports. Vet Hum Toxicol. 1988 Jun;30(3):201-5.
18: Crews C, Startin JR, Clarke PA. Determination of pyrrolizidine alkaloids in honey from selected sites by solid phase extraction and HPLC-MS. Food Addit Contam. 1997 Jul;14(5):419-28.

Fecha de actualización de la página: 16 de junio de 2010.

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