COOKIES:    Este sitio utiliza cookies propias y de terceros. Continuar navegando presupone la aceptación de estas condiciones  ACEPTAR Mas información
Viernes 24 de Octubre de 2014

INFECCIóN POR HELICOBACTER PYLORI

¿En que consiste la infección por Helicobácter Pylori?     

El helicobacter pylori (en adelante Hp) es una bacteria que parasita el área del estómago cercana a la válvula de salida (píloro) hacia el duodeno, la denominada región prepilórica. Para sobrevivir en un medio ambiente tan ácido como el del estómago, esta bacteria se ayuda, entre otros mecanismos de su capacidad para desdoblar la urea mediante un enzima, la ureasa, que facilita la formación de radicales alcalinos, como el amonio iónico.

Este microorganismo esta muy ampliamente distribuido. Se calcula que la mitad de la población está infectada por helicobacter, habiéndose contagiado durante la infancia, a partir de otro miembro de la familia. La enfermedad se transmite de persona a persona siguiendo el ciclo clásico oral-fecal, consistente en eliminación por las heces y entrada por la boca.

Se cree que el germen penetra en el paciente a través de la cavidad oral y se implanta y desarrolla en la porción prepilórica del estómago, eliminándose a través de las heces y del contenido gástrico. En este último caso, la bacteria puede transmitirse a través del contacto con el vómito de otro paciente.

Factores de riesgo de contraer la infección     

No en todos los casos de contagio el paciente adquiere una enfermedad, ya que el germén se convierte frecuentemente en comensal, sin producir daños. Sólo en el 10-20% de los casos el helicobacter produce una enfermedad. En estos casos parece justificado un tratamiento antibacteriano.

Entre los factores de riesgo que favorecen la infección (que no la enfermedad) por helicobacter pylori se encuentran:

- Vivir en un país en vías de desarrollo
- Tener un bajo status socioeconómico
- Pertenecer a un hogar de muchos miembros, especialmente si conviven niños pequeños
- Vivir en condiciones sanitarias deficientes
- Contaminación por Hp de la comida o el agua
- Sufrir contactos con contenido gástrico, especialmente los médicos y las enfermeras

Tipos de enfermedades producidas por el Hp     

El modo gastritis

Es el mas frecuente. Los pacientes en los que el Hp ha originado este modo de infección, no sufren alteraciones de la secreción gástrica y no tener complicaciones.

El modo úlcera duodenal

Acontece en el 15% de la población infectada. Este tipo se caracteriza por provocar lesiones inflamatorias en la zona donde asienta de preferencia el helicobacter y aumento de la secreción ácida del estómago. Estos pacientes suelen sufrir úlceras de duodeno o de estómago.

El modo cáncer gástrico

En los pacientes que sufren este modo de infección suele haber inflamación del estómago y atrofia de la mucosa que reviste interiormente el estómago, así como disminución de la secreción ácida. Este modo tiene una incidencia aproximada del 1 % de la población y se traduce en un riesgo elevado de sufrir cáncer de estómago. Este tipo de infección ocurre con una mayor incidencia en población de origen asiatico.

Es caracteristico que los modos o fenotipos úlcera y cáncer son mutuamente excluyentes, de forma que aquellos pacientes que sufren úlcera gastroduodenal provocada por helicobacter nunca desarrollan cáncer gástrico.

Fuera del esquema mencionado, muchos pacientes con una dispepsia consistente en un dolor o malestar crónicos en la zona del estómago pueden mejorar considerablemente con un tratamiento antibiótico frente al helicobacter, siempre que se demuestre la presencia de la bacteria en el estómago.

¿Cómo se diagnostica la infección por Hp?     

El diagnóstico de la infección por Hp se establece por las pruebas que demuestran la presencia del germén en el organisdmo del paciente. Dichos tests tienen limitaciones, lo que hace que su positividad deba interpretarse con la debida cautela.

Pruebas diagnósticas disponibles

1. Determinación de anticuerpos frente al Hp en sangre:

La existencia de anticuerpos frente a esta bacteria puede servir para detectar la presencia de infección en el caso de pacientes no tratados con anterioridad, pero no resulta útil para determinar si se ha erradicado la bacteria tras el tratamiento, lo que vale no solo para pacientes tratados recientemente sino para determinar si la enfermedad se ha reproducido en un paciente tratado mucho antes. La razón es que los anticuerpos frente al Hp no aseguran que la infección sea actual o antigua, ya que pueden persistir incluso tras haberse curado el paciente.

2. Test del aliento con urea marcada con isótopos radiactivos (C13 o C14). Se trata de un método muy poco agresivo pero proporcionalmente costoso. Resulta útil para detectar una infección actual y para determinar si el paciente se ha curado. En el caso de que no estén disponibles otros métodos, puede ser la prueba mas recomendable.

3. Determinación de antígenos en heces. Sirve tanto para diagnosticar la infección actual como para determinar si el paciente se ha curado despues de recibir el tratamiento. Es una prueba sencilla (utiliza heces del paciente), económica pero no está disponible en todos los países. Cuando sí lo esta, resulta la prueba principal para demostrar la infección y/o curación de los pacientes.

4. Test de la ureasa. Es un método simple pero invasivo y costoso puesto que se ha de practicar con gastroscopia, lo que impide su generalización a todos los pacientes, especialmente porque la prueba anterior resulta cómoda y económica.

5. Cultivo de la bacteria. No es un método rutinario en la clínica, aunque puede servir para orientar el tratamiento antibiótico en caso de fracaso de este. Es costoso y laborioso.

¿En que pacientes está indicado investigar el Hp?

Existen una serie de situaciones donde resulta indiscutible la necesidad de llevar a cabo las pruebas necesarias para diagnosticar la infección por Hp:

1. Enfermedad ulcerosa gástrica o intestinal
2. Historia anterior de úlcera gástrica o duodenal no tratada para erradicar el helicobacter pylori.
3. Tratamiento prolongado con medicamentos antiulcerosos por síntomas o historia anterior de úlcera gastroduodenal.
4. Linfoma MALT
5. Despues de una resección de parte del estómago en un tratamiento sobre cáncer de estomago tratado precozmente
6. Síndrome dispéptico no estudiado médicamente con anterioridad,

En otros casos, que se recogen a continuación, resulta discutible la necesidad de llevar a cabo la determinación de Hp en el estómago:

1. Dispepsia no ulcerosa
2. Uso prolongado de medicamentos antiinflamatorios
3. Reflujo gastroesofágico, con sus síntomas de ardor de estómago, etc.
4. Tratamientos prolongados con medicamentos protectores gástricos, como omeprazol, esomeprazol, lansoprazol, etc. 5. Antecedentes en la familia de cáncer gástrico
6. Población con alta prevalencia de cáncer gástrico (asiáticos).

En cada zona geográfica, atendiendo a criterios clínicos y epidemiológicos, su médico podrá decidir o no la conveniencia de realizar estas pruebas.

¿Cómo y cuando se trata la infección por Hp?     

Los pacientes con alguna de las siguientes enfermedades y presencia del helicobacter pylori en el estómago deben ser tratados de acuerdo con los protocolos en uso (ver mas adelante):

1. ülcera de estómago o duodeno, ya este activa la enfermedad como si está inactiva o el paciente presenta complicaciones
2. Linfoma de estomago del tipo MALT
3. Gastritis atrófica
4. Antecedentes de resección de estómago debido a cáncer gástrico
5. Parientes en primer grado de pacientes con cáncer de estómago
6. Pacientes con púrpura trombopénica idiopática(PTI)
7. Pacientes con síntomas dispepticos (malas digestiones, pesadez de estómago, ardores, etc) no estudiados por el especialista 8. Pacientes en tratamiento prolongado con IBP (omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, etc) o antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
9. Anemia por falta de hierro de origen desconocido
10. Si el paciente demanda ser tratado para erradicar el Hp

El tratamiento de la infección por Hp se basa en la utilización conjunta de dos o tres antibióticos y un inhibidor de la bomba de protones (IBP), lo que comunmente se denomina un protector gástrico, como omeprazol, esomeprazol,lansoprazol, pantoprazol u otro similar. Según el criterio mas extendido entre los expertos, el tipo de IBP que se utilice para erradicar el Hp resulta indiferente para el éxito de la terapia.

Tratamiento de primera línea:

De acuerdo con los protocolos existentes y el consenso entre los científicos, el tratamiento de primera línea asocia amoxicilina, claritromicina y un IBP, siendo el mas común el omeprazol. Este tratamaiento se aplica durante una semana, aunque actualmente existe la tendencia a prolongar el tratamiento hasta los 10 o 14 días para obtener los mejores resultados.

Este tratamiento puede curar hasta el 80 % de los casos en la situación mas favorable. Sin embargo, cuando la bacteria tiene resistencia a la claritromicina, el exíto del tratamiento puede ser incluso inferior al 20%. Los expertos consideran que si la resistencia general de la bacteria es superior al 15-20% se deben utilizar otros antibióticos en vez de este fármaco. Su médico le aconsejará, dependiendo de cual sea la resistencia del Hp a la claritromicina en su zona, cuales son los antibióticos adecuados para su caso.

Otros tratamientos:

Cuando ha fracasado el tratamiento de primera línea o si la bacteria presenta una tasa de resistencia elevada, es preferible recurrir a otros medicamentos alternativos.

El llamado tratamiento de segunda línea se administra cuando ha fracasado el tratamiento anteriormente citado. Este consiste en la administración de cuatro medicamentos, incluyendo el IBP: los otros tres fármacos son el metronidazol, una tetraciclina y sales de bismuto. Muhos facultativos lo utilizan también como tratamiento de primera línea. Es frecuente también prolongarlo hasta 14 días.

Con toda seguridad, su médico dispone de mucha mas información y puede decidir cual es el tratamiento mas adecuado para usted.

¿Cual es la evolución de la infección por Hp?

Una vez que el paciente ha sido tratado con éxito de su infección por Hp resulta raro que vuelva a sufrir de nuevo la infección. En pacientes con buen nivel de atención sanitaria, la recurrencia de la enfermedad no supera en el peor de los casos el 3% de los pacientes curados. Esta cifra puede ser hasta diez veces mayor en el caso de los países en vías de desarrollo.

Curiosamente, uno de los factores que incrementan la probabilidad de recaída son las enfermedades dentales que precisan tratamiento.

No debe olvidarse que las mejores medidas para evitar la reinfección consisten en medidas de higiene básica personal como protección de las manos si se ha de tocar a un paciente que ha vomitado, el lavado frecuente de las manos y hacer que los niños duerman en camas separadas.

Última actualización de la página: 30 de enero de 2010

ADVERTENCIA ACERCA DEL CONTENIDO

La información contenida en este sitio web no sustituye los consejos y orientaciones del profesional médico que le atiende, al que usted debe consultar antes de tomar decisiones acerca de su situación y problemas de salud. MEDIZZINE no garantiza ni asume responsabilidad alguna por la exactitud o amplitud de la información que se ofrece. Por el contrario, MEDIZZINE reconoce que la información proporcionada no es exhaustiva y, por lo tanto, no expone la totalidad de la información disponible y, en ningun caso, puede sustituir la información y criterio que le pueda proporcionar su médico. MEDIZZINE no puede garantizar en todos los casos la exactitud de la información que se ofrece, dada la naturaleza cambiante de los conocimientos médicos.