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Sabado 25 de Marzo de 2017

DISGEUSIA

¿Qué es la disgeusia?     

Las funciones del gusto y el olfato desempeñar un papel vital en la fisiología humana. Los sabores proporcionan una herramienta vital para discriminar las sustancias químicas solubles, para la evaluación de los alimentos, seleccionarlos, y evitar las sustancias potencialmente tóxicas.

Las alteraciones gustativas están en el origen de muchos casos de pérdida de apetito y de peso, desnutrición y reducción de la calidad de vida.

Estos trastornos pueden tener graves consecuencias para la conservación de la salud en general y, de forma especial, la salud bucal, con los consiguientes efectos negativos sobre la calidad de vida.

Los pacientes con deficiencias gustativas refieren con frecuencia un mayor uso de azúcar y sal para compensar la disminución del sentido del gusto, lo que puede ir en perjuicio de las personas con diabetes mellitus o hipertensión arterial.

En comparación con los trastornos del olfato, los trastornos gustativos son infrecuentes. La pérdida de la sensibilidad olfativa se acompañada a menudo por la pérdida del sentido del gusto.

La incidencia de los trastornos del gusto es el mismo entre hombres y mujeres, pero estas son más propensas a consultar al médico. La disfunción gustativa se asocia a menudo con náuseas, disminución del apetito, y sequedad de boca, especialmente en paciente sometido a quimioterapia.

Clases de trastornos     

Ageusia total es la ausencia total de la función gustativa o incapacidad para detectar y distinguir entre si las cualidades de dulce, salado, amargo o ácido. Se denomina hipogeusia cuando ha disminuido la sensibilidad a los distintos sabores, pero no ha desaparecido del todos

.

Ageusia parcial significa la capacidad de detectar y distinguir algunas pero no todas de las sensaciones gustativas. Como en el caso anterior, existen hipogeusias parciales

Disgeusia o pantogeusia es la percepción distorsionada de un sabor. Es el trastorno mas frecuente y el que origina el mayor número de consultas al médico. El paciente puede referir que nota un sabor “raro” o percibir un sabor distinto al que tiene lo que ingiere.

¿Cómo se producen?     

Los trastornos del sentido del gusto pueden estar causados por:

Falta de contacto del alimento con la parte sensible de la papila gustativa. El estímulo (sabor) no llega al órgano receptor (papila). Esto sucede por ejemplo cuando no existe suficiente saliva, que permita disolver la sustancia saborizante.

Deficiente funcionamiento de las papilas gustativas. Esto sucede con numerosos medicamentos y otras agresiones físicas o química (radioterapia, traumatismos, etc.)

Deficiente funcionamiento de las fibras nerviosas que conducen la señal del sabor hasta el cerebro o de las propias neuronas cerebrales, como en los ictus.

Causas mas frecuentes     

La mayoría de las alteraciones gustativos están causadas por trastornos del olfato más que de la percepción del gusto, siendo las causas mas frecuentes la rinitis alérgica, rinosinusitis crónica y la infección del tracto respiratorio superior.

Un estudio sobre mas de 2000 pacientes indica que los medicamentos son la causa mas frecuente de disgeusia y otros trastornos del gusto (21,7%).

Otras causas frecuentes son la deficiencia de zinc (14.5%), la disgeusia idiopática (15%), la psicógena (10.7%), las enfermedades generales (7.4%) y las enfermedades de la boca (6,4%).

Con menor frecuencia, la alteración postgripal de olfato y gusto, las alteraciones de los nervios y el sistema nervioso central, las enfermedades endocrinas y otras.

Medicamentos mas frecuentes     

Antibióticos:

Ampicilina, macrólidos (eritromicina, claritromicina), metronidazol oral, fluorquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino, norfloxacino, etc), trimetoprim y/o sulfametoxazol y tetraciclinas.

Medicamentos para el sistema nervioso:

Antiparkinsonianos, estimulantes del sistema nerivioso central, antimigrañosos y relajantes musculares.

Medicamentos cardiovasculares:

Medicamentos para la hipertensión arterial, estatinas (para bajar el colesterol), diuréticos y antiarrítmicos.

Medicamentos endocrinológicos:

Esto incluye la mayor parte de las sustancias activas sobre el tiroides.

Medicamentos psiquiátricos:

Antidepresivos tricíclicos (amitrriptilina, imippramina, trimipramina, etc.), antipsicóticos típicos y atípicos, ansiolíticos, hipnóticos y estabilizadores del estado de ánimo.

Otros medicamentos:

Antihistamínicos (para las alergias), antineoplásicos, antiinflamatorios, broncodilatadores, medicamentos para el tabaquismo, antifúngicos y

antivirales.

Con frecuencia, si la causa del trastorno es un medicamento, los síntomas ocurren 1-2 semanas después de la administración del mismo y pueden durar varios meses, aunque los síntomas son, generalmente, temporales En la mayoría de los pacientes, las células receptoras sensoriales son capaces de regenerarse después del daño causado por los medicamentos.

La sequedad bucal, independientemente de su causa (deshidratación, medicamentos, crisis de pánico, etc.) puede acompañarse de alteración del gusto.

Tanto la sequedad bucal, como, el uso de antibióticos o glucocorticoides y la inmunodeficiencia pueden provocar una infección por Candida Albicans sin signos evidentes de infección, que frecuentemente se asocian a mal gusto o menor percepción de los sabores (hipogeusia).

Las infecciones respiratorias superiores pueden producir disfunción de la percepción de olores y sabores; en estos casos, es mas probable que mejore el sabor que la percepción del olor.

El envejecimiento en sí puede estar asociada con una reducción de la sensibilidad del gusto. La alteración del gusto puede estar limitada a un solo alimento y puede ser leve.

Diagnóstico de la disgeusia     

Los pacientes con alteración persistente del gusto deben ser examinados y evaluados tanto gustativa como olfativamente. El médico procederá también a un examen detallado del paciente, ya que su trastorno puede estar originado por enfermedades generales (diabetes, anemia perniciosa) o que se producen en órganos alejados de la boca.

El médico realizará pruebas de sabor en toda la zona sensible de la boca, comprobando la percepción de los cuatro sabores básicos: dulce, salado, ácido y amargo, utilizando las sustancias adecuadas.

Además, comprobará la intensidad de la percepción, mediante la dilución de las sustancias de prueba y poder determinar la extensión de la zona insensible, al objeto de obtener un diagnóstico preciso. En algunos casos, es necesario descartar la deficiencia de zinc como causa de la disgeusia.

p>La evaluación de la sensación gustativa puede realizarse mediante técnicas especializadas, como la electrogustometría y la quimiogustometría.

Algunos pacientes se quejan de que el zumo de naranja dulce se vuelve agrio y amargo, si se consume inmediatamente después cepillarse los dientes. Este efecto es transitorio y puede explicarse por la acción del detergente laurilsulfato sódico, un ingrediente común en las pastas de dientes.

Las alteraciones de la función del gusto relacionadas con enfermedades de la boca son frecuentes y, si el paciente padece algun trastorno en esa zona debe consultar al dentista para su valoración.

Los traumatismos, intervenciones odontológicas, la anestesia local, los medicamentos locales antiplaca y los que se eliminan a través de la saliva, las infecciones de los dientes y encías, las prótesis y restauraciones dentales pueden afectar a la función gustativa.

La enfermedad por reflujo gastroesofágico puede producir disgeusia aparente, que puede ser intermitente o persistente y con frecuencia se describen como sabor agrio.

También se produce disgeusia en enfermedades como la diabetes mellitus, la anemia perniciosa y la enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa).

Tratamiento de la disgeusia     

El tratamiento irá dirigido a corregir la causa del trastorno cuando es posible.

Cuando la disgeusia se debe al uso de un fármaco, el trastorno suele ser temporal y recuperarse espontáneamente. En ocasiones, puede ser preciso un cambio de medicamento.

No existen tratamientos eficaces para los trastornos neurosensoriales del gusto, aunque los traumas leves de fibras nerviosas, como los estiramientos de nervios suelen recuperarse por si sólos a lo largo de varios meses. Igual ocurre en el caso de parálisis facial (enfermedad de Bell).

El tratamiento adecuado de las infecciones bacterianas y fúngicas de la boca, tanto las espontáneas como las inducidas por medicamentos, pueden ayudar a mejorar la función gustativa.

Los suplementos de zinc sin que exista una carencia de este metal bien documentada no mejora la capacidad gustativa.

Fecha de actualización de la página: 29 de octubre de 2010

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