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Lunes 21 de Abril de 2014
 
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Consecuencias de la obesidad y el sobrepeso

Enfermedad cardiovascular

Los pacientes con obesidad, es decir, con un IMC de 30 o mas, tienen un riesgo aumentado de morir en comparación con sujetos cuyo índice de masa corporal (en adelante, IMC) está comprendido entre 20 y 25. Se calcula que un obeso no fumador vivirá, por término medio, 5.8 menos que un sujeto con peso normal, siendo esta misma cifra en la mujer de 7.1 años menos que aquellas de peso normal.

Aunque la mortalidad por diferentes motivos es mayor en las personas obesas, la causa principal del fallecimiento es la enfermedad cardiovascular, cuyo riesgo triplica en estos pacientes el de la población de peso normal.

La enfermedad cardiaca sucede en un primer momento a consecuencia de la formación de la llamada placa de ateroma, una acumulación de materia grasa adherida sobre la cara interna de las arterias coronarias, que son las que llevan el oxígeno y los nutrientes al corazón.

El abultamiento que forman las placas de ateroma en el interior de las arterias coronarias hace que su diametro interior se estreche, por lo que se reduce la llegada de oxígeno y nutrientes a las células del corazón. En estas condiciones aumenta la posibilidad de sufrir una falta crónica de oxígeno en este órgano vital, que se pone de manifiesto cuando las circunstancias exigen un mayor aporte de oxígeno. Así, en situaciones de esfuerzo surge el angor o angina de esfuerzo, que pone en evidencia la dificultad de proporcionar oxígeno a un corazón obligado a trabajar mas y –por lo tanto- a consumir una mayor cantidad de oxígeno. La enfermedad se manifiesta por el típico dolor anginoso opresivo o en garra en la zona del tórax que corresponde a la localización del corazón.

Un grado mayor de dificultad para el suministro de oxígeno se pone de manifiesto a través de la angina o angor de pequeños esfuerzos y, en último extremo, incluso sin esfuerzo alguno, cuando el estrechamiento de las arterias coronarias ha alcanzado un punto crítico.

Sin embargo, la obstrucción de las arterias coronarias puede presentarse de forma brusca, a causa de la oclusión completa de una rama arterial del sistema coronario, bien por desprendimiento de la placa de ateroma que se desplaza hasta enclavarse en una arteria de menor tamaño o por el crecimiento de la propia placa de ateroma, que obstaculiza totalmente el paso de sangre a través de la arteria coronaria, dando lugar a una lesión permanente del corazón, lo que pone en serio peligro la vida del paciente. Es el infarto de miocardio. El paciente tiene una mayor probabilidad de sufrir estos tipos de trastornos conforme aumenta su índice de masa corporal, decir, su grado de sobrepeso u obesidad.

La obesidad puede desencadenar o empeorar la insuficiencia cardiaca congestiva. Esta es una enfermedad en la que el corazón fracasa globalmente en llevar a todo el organismo el oxígeno y los nutrientes necesarios para su funcionamiento normal. Por así decirlo, su músculo se ve incapaz de hacer circular la sangre en el volumen adecuado y a la velocidad adecuada. Cuando la masa corporal aumenta, aumenta también el esfuerzo cardiaco necesario para atender las necesidades del organismo, lo que empeora considerablemente la insuficiencia cardiaca.

Hipertensión arterial

El paciente obeso o con sobrepeso tiene mayor probabilidad de sufrir hipertensión arterial o de sufrirla en mayor grado que aquellas personas que tienen peso normal. Aunque no está del todo esclarecida la relación entre obesidad e hipertensión arterial, la evidencia científica mostrada por varios estudios clínicos ha establecido que incluso una disminución de peso moderada es muy beneficiosa para la reducción de la hipertensión arterial y del riesgo cardiovascular.

Accidente cerebrovascular

Por las mismas razones que el paciente con exceso de peso tiene una mayor probabilidad de sufrir la formación de ateromas en las arterias coronarias, también puede desarrollar estas lesiones en las arterias cerebrales o próximas al cerebro, que pueden desprenderse total o parcialmente y obstruir alguna arteria cerebral, lo que puede dar lugar a lesiones cerebrales por falta de riego. Conforme el exceso de peso aumenta, lo hace también la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular o ictus.

Diabetes Mellitus tipo 2

La diabetes tipo 2, también llamada diabetes del adulto o no insulindependiente, es una enfermedad caracterizada por un aumento de la concentración de glucosa en la sangre. Una de las razones de que se produzca este aumento de la glucosa en la sangre es la falta de respuesta de las células del organismo a la insulina, lo que se denomina resistencia a la insulina.

La insulina hace que la glucosa penetre en las células y pueda ser aprovechada convenientemente, bajando de paso la concentración de glucosa en la sangre. Al aumentar la resistencia a la insulina, la glucosa permanece en mayor concentración en la sangre, por lo que puede aparecer la enfermedad.

Existe una estrecha relación entre diabetes tipo 2 y obesidad. De hecho, mas del 80 % de los diabéticos de esta clase tienen exceso de peso. Diversos estudios clínicos han puesto de manifiesto que aquellas personas con un IMC de 32 o superior tienen un riesgo triple de sufrir diabetes mellitus tipo 2 que las personas con un IMC de 19 a 22.

Como se sabe, la diabetes es una causa frecuente de muerte prematura, enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular, fracaso renal o ceguera.

Hiperlipemia

El exceso de peso esta causado por la grasa corporal acumulada en forma de triglicéridos en el tejido adiposo. Frecuentemente, el paciente con sobrepeso u obesidad sufre también una elevación de la concentración de grasas en la sangre.

Aunque la obesidad y la elevación del colesterol en sangre son factores de riesgo independientes, el paciente obeso presenta muy a menudo elevación de triglicéridos en sangre y disminución del colesterol “bueno”, lo que a su vez aumenta el riesgo cardiovascular.

El síndrome metabólico

Así se definen un conjunto de factores de riesgo que están relacionados con el sobrepeso y la obesidad y suelen presentarse conjuntamente. Se habla de síndrome metabólico cuando un paciente presenta a la vez tres de los siguientes factores de riesgo cardiovascular:

Diámetro abdominal aumentado (obesidad abdominal). Disponer de una cantidad elevada de grasa abdominal es un importante factor de riesgo cardiovascular, de mucho mayor valor predictivo que la acumulación de grasa en cualquier otro lugar del organismo.

Hiperlipemia, incluyendo elevación de triglicéridos, elevación del colesterol malo (LDL) y disminución del colesterol bueno (HDL).

Hipertensión arterial

Elevación por encima de lo normal de las cifras de glucosa en sangre en ayunas.

Distintos tipos de cáncer

La obesidad y el sobrepeso están relacionados con un aumento del riesgo de sufrir distintos tipos de cáncer.

En pacientes con obesidad acentuada (IMC igual o superior a 40), un estudio de mas de 16 años de duración ha puesto de manifiesto un mayor riesgo de padecer cáncer de esófago, colon, recto, hígado, vesícula biliar, páncreas y riñón, mama y útero (endometrio), así como enfermedades malignas como el mieloma múltiple y el linfoma no hodgkiniano. Se calcula que el riesgo adicional de sufrir este tipo de enfermedad es un 50% mayor que en personas de peso normal.

Aunque en el caso del cáncer de mama los datos pueden ser controvertidos, se estima que una mujer obesa puede tener un riesgo triple de sufrir un cáncer de útero que la población femenina de peso normal.

En el caso de los tumores del tubo digestivo, se ha indicado que la causa mas verosímil del aumento del riesgo de cáncer de esófago es el reflujo de jugo gástrico desde el estómago al esófago (reflujo gastroesofágico), que sucede frecuentemente en las personas obesas y da lugar a ardores de mayor o menor intensidad.

Artrosis/artropatía degenerativa

Se trata de enfermedades muy extendidas, afectando principalmente a las rodillas, caderas y columna vertebral, especialmente la columna lumbar. En los pacientes que sufren estas dolencias y son obesos o tienen sobrepeso, el aumento de presión debido al exceso de peso es un factor primordial en la sobrecarga y degeneración articular, provocando además un aumento extra del dolor en las articulaciones.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS)

Se trata de un trastorno que provoca paradas momentáneas de la respiración (fase de apnea), que se producen de forma continuada durante el sueño. Por lo general, las personas que sufren esta enfermedad sufren un agravamiento en caso de sobrepeso u obesidad.

El síndrome de apnea obstructiva del sueño se origina por un bloqueo momentáneo del paso del aire por la vía aérea superior, que se repite sucesivamente. Aparte de otros factores que también intervienen en la producción del SAOS, la obesidad hace que se rellene de grasa el tejido que rodea la garganta, facilitando así la aparición o agravamiento del SAOS, al estrechar el paso de aire por esta zona.

Infertilidad y embarazo

La obesidad puede causar alteración del ciclo menstrual y esta relacionada con infertilidad en la mujer. Una proporción de grasa modestamente elevada (p.e.10%) puede colaborar a la infertilidad femenina. La obesidad también se ha relacionado con una mayor incidencia de fibromas uterinos.

La obesidad es un riesgo sobreañadido al embarazo. De un lado, puede facilitar la aparición de la diabetes gestacional; por otro, favorece la elevación de la presión arterial. También se ha relacionado con una elevación de la tasa de mortalidad fetal en fases avanzadas del embarazo y una mayor incidencia de partos por cesárea.

Cálculos biliares

La obesidad y el sobrepeso se asocian con frecuencia a la aparición de cálculos biliares y disfunción de la vesícula biliar.

Daño al hígado

Los pacientes obesos presentan con mayor frecuencia una degeneración grasa del hígado, una enfermedad similar a la producida en las hepatitis tóxicas, que se llama esteatosis hepática.

Depresión y otros trastornos psíquicos

Como consecuencia de la falta de aceptación social y la frecuencia con que son excluidos, especialmente los jóvenes y los muy obesos, se presenta a menudo una depresión que en muchos casos puede ser debido a un eventual rechazo social a su condición física.

Esto es particularmente cierto en chicas jóvenes, en las que se ha podido demostrar una relación directa entre grado de obesidad y depresión. Cuanto mayor es el índice de masa corporal, tanto mayor es el grado de depresión. Por el contrario, los jóvenes del sexo masculino no parecen estar afectados en el mismo grado.

Derivado de esto, algunos indicadores sociales como el grado de escolarización o el bienestar económico también se deterioran en el obeso, especialmente en la mujer.

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