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Jueves 17 de Abril de 2014
 
Equinacea (Echinacea angustifolia)

Introducción

En comparación con otras plantas medicinales, la historia del uso con fines curativos de la equinacea es reciente[1].

La planta es originaria de Norteamérica y fue empleada para uso medicinal por los pobladores originales del continente antes del Descubrimiento. De este uso existe evidencia documental desde el siglo XVIII. La equinácea se utilizaba para aplicación externa en la curación de heridas, quemaduras y picaduras de insectos. La raíz se masticaba como remedio para el dolor dentario e infecciones de garganta. También se utilizaba para la tos, dolores, picaduras de serpientes y epigastralgias[2].

Biología

La equinácea angustifolia (Echinacea angustifolia) es una planta herbácea de la familia de las asteráceas, nativa de Norteamérica que tiene similares características que la variedades purpúrea y pálida, de las que difiere ligeramente por su morfología. La descripción de propiedades y estudios que se indican a continuación versan específicamente sobre equinácea angustifolia, aunque en muchos casos los datos son compartidos con las otras variedades, ya que los autores de los trabajos originales no hacen distinción entre ellas.

La equinácea angustifolia es, como se ha indicado, una planta herbácea que alcanza hasta un metro de altura. Las flores tienen los rayos florales, estrechos, de ahí el nombre de angustifolia y son de color rosáceo. Las flores del disco son tubulares y de color amarillo pálido. El disco floral es espinoso, al igual que el fruto.

Composición

La equinácea contiene un aceite esencial, que representa el 1.5% del peso de la planta, compuesto principalmente de humuleno. También contiene equinacósido y distintos polisacáridos de peso molecular elevado, compuestos principalmente por ramnosa, arabinosa, xilosa y galactosa.

Se encuentran en la equinácea diversos ácidos orgánicos(cichórico, clorogénico, isoclorogénico, caféico, cafeoiletílico, verbacósido, etc) y una resina compuesta que contiene ácidos grasos ( oléico, linoléico, cerotínico y palmítico).

Se han identificado otros componentes como isobutilamida, poliacetileno, 8-pentadeceno-2-ona, 1,8 pentadecadieno, echinolona, cinarina, inulina, pentosano, El ácido cichórico y el verbascósido predominan en extractos de raíz de E.Purpurea, mientras que la cinarina y la isobutilamida del ácido dodeca-2E,4E,8Z,10Z/E-tetraenoico predominarían en la variedad angustifolia[3].

El contenido fenólico total de la E.Angustifolia es de 10.49 mg/g mientras que en la variedad purpurea es de 23.23 mg/g[4].

Todos los tejidos de las distintas variedades de equinácea contienen acetaldehído, dimetilsulfuro, camfeno, hexanal, betapineno y limoneno[5]. Las partes aéreas contienen betapineno, transocimeno, 3-hexeno-1-ol, betamirceno, alfapineno, limoneno y camfeno. Los tejidos de la raíz de las variedades angustifolia y purpurea contienen alfafelandreno, dimetilsulfuro, 2-metilbutanal, 3-metilbutanal, 2-metilpropanal, acetaldehído, camfeno, 2-propanal y limoneno.

Propiedades y aplicaciones tradicionales

Se utiliza sobre todo la raíz. Más raramente se emplea la planta entera. Se considera que la raíz fresca es mas potente que la seca.

Popularmente se admite que se trata de un estimulante de las defensas orgánicas, por lo que se utiliza para el tratamiento y la prevención de enfermedades víricas respiratorias, como catarros o gripe. Antes de la era antibiótica, durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros treinta años del siglo XX, la equinácea fue el tratamiento de elección para los procesos infecciosos [6]. Probablemente por esta razón, la equinácea ha sido llamada impropiamente "antibiótico vegetal".

La aplicación externa se considera útil para el tratamiento de ulceraciones y heridas.

Pese a su relativamente reciente aplicación como planta medicinal, su uso se ha extendido por todo el mundo. Así, en una comunidad rural de Nueva Gales del Sur, el 62.7% de los que respondieron a un cuestionario refirieron utilizar uno o mas recursos terapéuticos alternativos, entre los que destacaban, como plantas medicinales, la equinácea y el ajo. Estas personas obtuvieron la información para su empleo principalmente de su círculo de amistades [7].

Una cifra menor, aunque significativa, muestran algunas comunidades cerradas, como los amish[8]. Entre estos, el 36% de 66 mujeres entrevistadas manifestó usar al menos un recurso de medicina complementaria y/o alternativa. Diez de estas mujeres, que estaban embarazadas cuando se llevó a cabo el estudio, refirieron utilizar plantas medicinales durante la gestación, incluyendo equinácea.

En concordancia con estos datos, un estudio realizado en Vancouver mostró cifras similares. Entre 575 pacientes a los que se proporcionó un cuestionario(84% de respuestas), mostró que el 34% referían consumir plantas medicinales. De entre estos, el 39% manifestó usar estas plantas a diario, siendo la equinacea el agente mas consumido. Menos de la mitad de estos pacientes refirió a su médico de cabecera este consumo[9]. En otro estudio, realizado también en Canadá, una tercera parte de los pacientes admitidos en un hospital para una intervención quirúrgica manifestó haber consultado previamente a un naturópata, mientras que el porcentaje de pacientes que habían tomado con anterioridad a la intervención algun producto de medicina alternativa era del 17%[10].

Globalmente se calcula que 3 de cada 10 pacientes usan remedios botánicos al año[11].

Entre las mujeres peri y postmenopáusicas, el 36,5% utiliza a diario remedios de la medicina alternativa. Cerca de la mitad de estas pacientes(48.4%) utiliza tres o mas suplementos dietéticos botánicos[12]. Entre los mas usados se encuentra la equinácea (15.44%). El 70% de los que respondieron no habían informado a su médico del uso de estos recursos alternativos.

En niños con deficit de atencion-hiperactividad, la prevalencia de uso de terapia con plantas medicinales fue del 20%.El 15% de los pacientes había recibido estos remedios durante el último año. Las plantas medicinales mas utilizadas fueron ginkgo biloba, equinácea y la hierba de San Juan, generalmente administradas para tratar las alteraciones de la conducta.

Con alguna frecuencia, lo que el consumidor compra no refleja exactamente lo indicado en la etiqueta. Un estudio publicado en 2003 en Archives of Internal Medicine evalúa por cromatografía en capa fina el contenido de distintas preparaciones comerciales de equinácea. Seis de 59 muestras no contienen una cantidad detectable de la planta. Sólo el 52% de aquellas(n=31) contuvo lo que se indicaba en el envase, mientras que nueve de las 21 muestras de preparados estandartizados cumplían con los requisitos de calidad establecidos[13].

En 2001, Lanski et al[14] reportan el uso de plantas medicinales en niños de acuerdo con datos obtenidos en el Servicio de Urgencias de un hospital. El 45% de cuidadores de niños, cuya media de edad fue de 5.3 años, reconoce administrar plantas medicinales a sus hijos. Al menos en un tercio de los casos se trataba de equinácea. Mas de las tres cuartas partes de los cuidadores no creían que esto tuviese efecto adverso alguno sobre los pequeños pacientes.

El 57% de los pacientes sometidos a cirugía electiva que respondieron a una encuesta afirmaron haber utilizado plantas medicinales en algún momento de su vida. El 48% de los consumidores de plantas medicinales tomaban equinácea. Los pacientes con autopercepción de hallarse en buen estado de salud y las mujeres sometidas a procedimientos quirurugicos ginecológicos fueron los mayores utilizadores de plantas medicinales[15].

Una encuesta llevada a cabo en 2002 sobre niños puso de manifiesto que el 21% de los padres y el 4% de los pacientes pediátricos de un servicio de cirugía eran consumidores de plantas medicinales, principalmente equinacea. Casi la mitad de estos consumidores lo simultaneaban con medicamentos de prescripción[16].

echinacea angustifolia

Un estudio realizado mediante entrevista a 400 mujeres noruegas que habían dado a luz recientemente, revela que el 36% había utilizado plantas medicinales durante el embarazo, en una cantidad promedio de 1,7 plantas por mujer e incrementándose proporcionalmente a lo largo del periodo de gestación. Entre las plantas mas consumidas se encontraba la equinacea[17], que a su vez era la planta mejor conocida[18].

Entre la población de mayor edad, el uso de plantas medicinales ha ido incrementándose a lo largo de los últimos cinco años. De acuerdo con datos publicados, el 12.9% de la población anciana estadounidense había usado un suplemento botánico durante los doce meses previos. Este consumo fue mayor entre las personas de 65 a 69 años, mujeres, minorías étnicas, mayor estatus socioeconómico y cultural o mayor autopercepción de estar en buen estado de salud. Como en otros trabajos, la equinácea aparecía en lugares destacados en cuanto a consumo[19]. Para la mayoría de personas consultadas, la razon principal de su empleo residia en una mayor obtención de beneficios con el uso combinado de terapia convencional y plantas medicinales.

La equinácea no solo es consumida en América. Un estudio realizado con estudiantes turcos durante 2004 registró una prevalencia global de consumo de suplementos botánicos del 16,5%. Las razones generalmente aducidas para ello fueron el incremento de energía y vitalidad, conseguir perder peso y la mejora del rendimiento atlético. En 26 de los 308 consumidores de estos remedios se produjo alguna reacción adversa. La planta de uso mas frecuente fue la equinácea(38,6%)[20].

Entre mujeres italianas, atendidas ambulatoriamente en un hospital universitario, un estudio publicado en 2006 sobre una muestra aleatoria de 1044 mujeres, reflejo una prevalencia de consumo del 47% durante el último año[21]. Con frecuencia(35.2%) se administran estos remedios a los niños o los toman también cuando están embarazadas. Entre los remedios mas consumidos se encuentraba la equinácea.

Un estudio llevado a cabo durante 2002 en un Hospital de Melbourne[22] mediante la realización de un cuestionario durante la preadmisión con motivo de procedimientos quirurgicos, mostró una prevalencia de consumo del 14,3%, siendo mujeres el 61,4% de los pacientes que los consumían. Entre los productos mas utilizados se encontraba la equinácea.

El uso de suplementos alternativos fue mayor entre los niños de origen hispano(33%) que entre los de origen caucásico(9%). Entre las sustancias mas usadas estaban los tés de hierbas(56%) y la equinacea(14%)[23].

Entre los pacientes de cirugía plastica, la equinácea fue el tercer recurso utilizado(14%)[24]. Entre pacientes con enfermedad cardiovascular, la equinacea también fue una de las plantas o remedios alternativos mas utilizados[25].

De acuerdo con los datos del National Population Health Survey (NPHS) canadiense del bienio 2000-2001, entre los tres recursos mas utilizados se encontraba la equinácea junto con el ajo y la glucosamina[26].

En Irlanda, una encuesta reveló que el 57% de los padres refieren utilizar recursos alternativos para sus hijos. Además de vitaminas y aceite de pescado, el recurso mas utilizado fue la equinácea (26%)[27].

Según datos procedentes de una encuesta realizada entre atletas de alta competición, el 31% refería utilizar equinácea, junto con proteínas, cafeína, distintas vitaminas, hierro y creatina [28].

Entre mujeres pre y postmenopáusica el 64% manifestó utilizar siempre y el 34% se declaró usuaria frecuente de recursos alternativos, siendo la equinácea el recurso mas utilizado [29].

Entre adultos que utilizan plantas medicinales, el 41% declara utilizar equinácea. Le siguen en frecuencia de consumo el ginseng(25%), el gingko(22%) y el ajo(20%)[30].

Estudios experimentales

Advertencia al lector

Las conclusiones de los distintos estudios experimentales no son directamente aplicables al ser humano, ni deben servir de base para argumentar a favor de su aplicación a personas. Por el contrario, ni la fisiología animal ni las condiciones de cada experimento, ni las dosis aplicadas, que resultan a menudo inaceptables en el hombre, permiten obtener conclusiones para su aplicación directa.

Actividad antiinflamatoria

Diversos estudios parecen haber establecido la actividad antiinflamatoria de la equinacea angustifolia. Así, el extracto acuoso de la raiz de la planta ha mostrado efecto antiinflamatorio local en un modelo experimental animal[31]. Segun datos del estudio, esta actividad podría residir en los polisacáridos de alto peso molecular. Previamente, se habia formulado la tesis de que la fracción polisacáridica tendria propiedades antiinflamatorias[32], evidenciada en el test del aceite de croton y el edema provocado por la carragenina, que sería ligeramente inferior en potencia a la indometacina.

Las alkilamidas contenidas en la equinácea tendrían capacidad para inhibir in vitro la ciclooxigenasa A[33][34]. Estas sustancias tendrían un efecto activador de los macrofagos[35], posiblemente incrementando la actividad de la arginasa[36]. Según algunos trabajos in vitro, el extracto de equinacea disminuiría significativamente la presencia de mediadores de la inflamación[37][38]. Las alquilamidas inhiben la inflamación inducida por los lipopolisacaridos en la sangre y parecen ejercer un efecto modulador sobre la expresion de citoquinas[39].

Algunos estudios parecen indicar que el extracto de equinacea podría inhibir la liberación de citoquinas y, con ello, disminuir los fenómenos inflamatorios[40][41], especificamente IL-6 e IL-8, inducidas por rinovirus.

Efecto inmunomodulador

Diversas observaciones identifican un efecto inmunoestimulante general[42] del extracto de equinacea y en particular sobre las actividades de fagocitosis, metabólicas y bactericidas de los macrófagos peritoneales[43][44], así como los de pulmon y bazo en ratas normales[45]. Dicho extracto incrementaría el peso total del bazo en comparación con los controles[43].

El grupo de pacientes tratados con equinacea mostró un aumento significativo de su respuesta primaria y secundaria de IgG al antigeno, sugestivo de estimulación de la función inmunitaria por incremento de la producción de IgG específica[45].

Un ensayo doble ciego controlado con placebo sobre ratas[46] macho Sprague-Dawley produjo un incremento significativo de células mononucleares. De acuerdo con los datos el estudio, las partes aéreas de equinacea afectarian al nivel de células mononucleares circulantes y de IL-2.

Un estudio parece demostrar la influencia de alquilamidas sobre la expresión genética del factor de necrosis tumoral alfa, así como su influencia como inmunomodulador[47]. Dichas alquilamidas modularían la respuesta inmune en los macrófagos, aunque el ácido chicórico jugaria tambien un papel secundario en dicho efecto[48].

Polinácea, un extracto de raiz de equinácea conteniendo equinacósido, el polisacárido IDN 5405 y una fracción isobutilamídica parece estimular las funciones inmunológicas, lo que se pondría de manifiesto por la tasa de producción de gammainterferón en cultivos celulares de linfocitos T. Según indica el trabajo, Polinácea mostró una acción estimulante in vivo reduciendo la mortalidad inducida por cándida en ratones, tanto normales como pretratados con ciclosporina[49].

La actividad inmunoestimuladora principal residiría en las sustancias solubles en agua mas que en las lipofílicas, ligadas especialmente a los poliacáridos[50].

Efecto sobre tumores

La equinácea modularía la apoptosis de los linfocitos de bazo en el raton[51].

La equinácea tendría un efecto proliferativo sobre células pretratadas con doxorubicina[52], con lo que podria tener un efecto contrario al de esta sustancia antitumoral. Estos resultados requieren una comprobación ulterior.

Aplicada in vitro sobre algunas lineas celulares tumorales, como las procedentes de cultivos de celulas de cancer de colon o pancreas, la equinacea y otras plantas parecen reducir la viabilidad de dichas celulas de forma dosis dependiente[53].

Teratogénico

Comparativamente con levamisol, la equinacea tendría un efecto profilactico frente a la fisura velopalatina originada por fenitoina en fetos de ratones[54], aunque los datos no son estadisticamente significativos.

Fotoprotección

Un estudio, que evaluaba la degradación por los radicales libres del colágeno mostro un efecto protector frente a esta degradación por este orden de potencia: echinacósido->ácido chicórico->cinarina->ácido cafeico->ácido clorogénico, lo que sugiere la posible utilización tópica de extracto de equinaceas para la prevención y el tratamiento de fotolesiones cutáneas producidad por rayos UVA/UVB, en los que el estres oxidativo juega un papel importante[55].

Datos farmacológicos

Las preparaciones basadas en equinácea tienen un débil potencial de interactuar mediante el CYP450, incluyendo los isoenzimas CYP1A2 y CYP3A4, no existiendo comunicaciones acerca de influencia clínica de tales interacciones[56][57]. Datos experimentales muestran una discreta influencia sobre los distintos isoenzimas, siendo el CYP3A4 el de mayor inhibición y el CYP 2D6 el que menos[58][59], aunque la potencia inhibitoria es extremadamente variable en función del sustrato que se considere. Parece ser que las alkamidas serían responsables en parte de esta interacción. Investigaciones recientes indican que el uso prolongado de equinácea posee un riesgo mínimo para el empleo de medicamentos metabolizados a través del P450[60]. Debe prestarse atención, no obstante al incremento potencial de riesgos en pacientes que reciben conjuntamente paracetamol por el riesgo aumentado de hepatotoxicidad[61].

Existen razones para desaconsejar el empleo a largo plazo de preparados de equinácea junto con medicamentos anticancerosos, pese a que las posibles interacciones entre equinácea y estas sustancias mediadas por receptores nucleares aún no están bien establecidas[62]. Existen indicios suficientes también de posibles interacciones de equinácea con medicamentos antiretrovirales[63], por lo que su uso conjunto debería evitarse.

Las interacciones con sustratos de la glicoproteína P tampoco parecen ser relevantes. Así, un estudio sobre la posible interacción con digoxina, sustrato de la glicoproteina P, no mostró influencias significativas sobre la farmacocinética de este medicamento[64].

De los componentes analizables de equinácea, el ácido caféico no es detectable tras la ingestión del preparado, seguramente porque no atraviesa la barrera intestinal[65]. Por el contrario, la alkamida es rápidamente absorbida, detectándose ya a los 20-30 minutos[66], siendo identificable en el plasma de voluntarios sanos durante 12 horas, alcanzando la concentración máxima a las 2.3 horas de la ingestión[67].

Estudios clínicos

Ensayos clínicos:

La equinacea es una de las plantas medicinales mas y mejor estudiadas en la literatura científica. Dispone de una buena cantidad de ensayos de aceptable a excelente factura metodológica, aunque de resultados dispares.

La mayoría de los estudios versan sobre la prevención o el tratamiento con esta planta de las infecciones respiratorias de vías altas, aunque también sobre otras aplicaciones clínicas. Así, a este respecto, un ensayo clínico en 30 mujeres con megavejiga idiopática, utilizando un preparado comercial conteniendo equinácea y sabal serrulata pareció mejorar algunos parámetros del funcionalismo de la vejiga y del tono del detrusor[68].

Respecto de los aspectos preventivos, un ensayo clínico controlado de buena calidad metodológica y doce meses de duración, no encontró diferencias significativas que permitieran poner de manifiesto un efecto profiláctico superior de los extractos de equinacea angustifolia o purpúrea en comparación al placebo[69]. Tampoco, otro ensayo clínico controlado frente a placebo, publicado en NEJM[70] sobre una muestra de 437 voluntarios no mostró diferencias significativas sobre la prevención o el tratamiento de la infección experimental por rinovirus en los pacientes tratados con equinácea. Sin embargo, Cohen et al[71] encuentran un efecto preventivo de las infecciones respiratorias altas por parte de un preparado conteniendo equinácea, propolis y vitamina C, lo que, con independencia de las objeciones de respecto de la calidad del estudio, no permite extraer conclusiones interpretables.

En cuanto al tratamiento en sí del catarro común, una combinación de raíces de plantas(echinaceae, baptisiae y thujae) pareció resultar efectiva y segura en el tratamiento del resfriado común, con una rápida mejoría de los síntomas, superior al del grupo control[72] en un ensayo clínico controlado frente a placebo. En contraste, el trabajo de Turner et al[73] concluye en un estudio publicado en 2000 que la planta no tiene un efecto significativo sobre la gravedad o el curso de la infección experimental por rinovirus.

A mas abundamiento en la disparidad de resultados, otro ensayo clínico controlado frente a placebo que evaluaba la intervención precoz sobre el catarro común adquirido mediante el tratamiento con un preparado estandartizado de equinácea redujo la intensidad de la sintomatología en los pacientes tratados con el preparado, aunque recomiendan la realización de estudios mas amplios[74]. Un estudio de sólo 95 pacientes, tratados precozmente con un preparado comercial de equinácea o placebo pareció ser efectivo para el alivio sintomático de los pacientes[75], aunque el escaso número de pacientes es una seria objeción a la obtención de conclusiones válidas. Por el contrario, otro ensayo, realizado esta vez con equínacea desecada y encapsulada, no mostró diferencias significativas frente a placebo en el tratamiento del resfriado común[76].

Un ensayo clínico llevado a cabo sobre 24 voluntarios sanos mostró un incremento significativo de eritropoyetina en los sujetos tratados con 8000 mg de equinácea respecto del tratamiento con lacebo(p<0.001). También se elevó la interleuquina 3 significativamente respecto de los controles(p<0.011)[77]. Se desconoce si estos efectos tienen algún significado clínico.

Un estudio prospectivo, que analizaba los posibles riesgos de malformación fetal atribuibles a la toma de equinácea durante el embarazo, no mostró diferencias significativas respecto de los controles[78]. Sin embargo, la escasa potencia estadística del estudio no permite extrapolar las conclusiones de los autores a la población general.

Revisiones sistemáticas:

En una revisión se recoge la evaluación de cinco ensayos clínicos[79] sobre la actividad inmunomoduladora de preparaciones de equinácea sobre 134 voluntarios sanos. La variable primaria fue la actividad fagocitaria relativa de los neutrófilos, mientras que la secundaria fue el número de leucocitos en sangre periférica.

En dos de los cinco estudios se apreciaron diferencias significativas respecto de la variable primaria. La variable secundaria no se modificó en ninguno de los estudios. Esta disparidad de resultados proporciona elementos para la realización de nuevos y mas amplios estudios, tanto en voluntarios como en pacientes con distintas afecciones.

Otra revision de los ensayos publicados sobre eficacia y seguridad de equinacea concluye que los derivados de la planta pueden ser beneficiosos en las fases iniciales del tratamiento de procesos respiratorios altos agudos, sin embargo, existe poco respaldo científico a su aplicación prolongada para la prevención de infecciones respiratorias altas[80].

Una revisión de la Cochrane señala que la mayoría de los estudios disponibles arrojan resultados positivos respecto de la prevención y el tratamiento del resfriado común con equinácea. Sin embargo, para los autores del trabajo no hay suficiente evidencia científica para recomendar una preparación concreta de equinácea o un producto para el tratamiento o la prevencion del catarro común[81].

Una revisión sistemática de la literatura científica que abarca desde 1961 hasta 1999 recoge doce ensayos sobre la aplicación de equinacea en infecciones respiratorias de vías altas. De los cinco publicados desde 1997, dos no mostraban eficacia en el tratamiento o prevención de infecciones respiratorias altas, mientras que en los tres restantes se concluye que la equinácea se mostró efectiva en la reducción de la frecuencia, duración y severidad del catarro común[82].

Una revisión sistemática, publicada en 2006 en el Canadian Journal of Clinical Pharmacology, señala que existe una buena evidencia científica basada en un estudio observacional prospectivo acerca de que el consumo oral de equinacea durante el primer trimestre del embarazo no aumenta el riesgo de malformaciones mayores. Indica también que, en opinión de expertos, el consumo oral de equinacea a las dosis recomendadas es seguro durante el embarazo y la lactancia[83]. El mismo trabajo recomienda un uso precavido durante la lactancia materna.

Un metaanálisis de los datos obtenidos de tres estudios (sobre un total de 234 trabajos preseleccionados) que versan acerca de la infección experimental por rinovirus, pone de relieve una probabilidad de sufrir una infección sintomática por rinovirus un 55% mayor en pacientes que recibieron placebo frente a los tratados con equinácea aunque el puntaje del grado de intensidad de la sintomatología no mostró diferencias significativas entre los tratados con placebo y los pacientes que recibieron equinácea[84].

Un metaanálisis publicado en 2007 en la prestigiosa revista The Lancet[85], que evalúa el efecto de equinácea en la incidencia y duración del catarro común e incluyendo catorce artículos parece indicar que la equinácea disminuye un 58% la probabilidad de desarrollar un catarro sintomático(OR 0.42; IC 95% 0.25-0.71; p<0.001). Los episodios catarrales duraron una media de 1,4 días menos (IC 95% -2.24 a -0.64; p=0.01).

Una revisión sistemática de la Base de datos Cochrane publicada en 2006[86] no registra diferencias de carácter preventivo en favor de la equinácea sobre las infecciones respiratorias altas. Sin embargo, en nueve estudio se encuentran efectos significativos en el tratamiento sintomático de estas afecciones con equinácea, aunque en otros seis estudios no se registran diferencias con respecto al placebo. Los autores concluyen que algunas de las preparaciones con base en la equinácea purpurea posiblemente sean eficaces en el tratamiento precoz de las infecciones de vias altas, quedando por demostrar el efecto beneficioso de otras preparaciones de equinácea o el tratamiento preventivo de las infecciones de vias altas basado en el tratamiento con esta familia de plantas.

Una revisión de Carr y Nahata, basado en seis ensayos clínicos publicados hasta junio de 2005 concluye que la equinácea no reduce la duración o la importancia de las infecciones respiratorias altas, aunque sí disminuye las secreciones nasales(p<0,01), constatando que esta planta se asoció con una frecuencia mayor de erupciones de piel en comparación con el placebo (p = 0.008)[87].

Una revision sistemática incluyendo 322 estudios, indicó que, de los nueve estudios seleccionados inicialmente, sólo dos cumplían los requisitos de calidad del protocolo establecido para la revisión. En opinión de los autores, ambos estudios ofrecían datos negativos, llegando a la conclusión de que los resultados sugerían que la posible efectividad de la equinácea en el tratamiento del no había quedado establecida[88].

Conclusiones

No se dispone de datos suficientes para establecer formalmente la eficacia de equinácea de manera definitiva[89][90]. Se han identificado numerosos componentes de la planta, aunque el supuesto mecanismo de acción es, a día de hoy, desconocido. Tampoco se conocen datos básicos farmacológicos como la biodisponibilidad, la potencia relativa o los efectos sinérgicos de los distintos componentes.

Una valoración de conjunto de la documentación disponible no excluye que la equinácea sea eficaz en el tratamiento del catarro común, aunque posiblemente esto no sería aplicable a todas las preparaciones de la planta. Las diferencias entre las distintas preparaciones hace que sea aún mas difícil evaluar y compararlas entre sí, puesto que no se conoce un principio activo que sirva de referencia[91].

Sería necesario llevar a cabo nuevos estudios prospectivos de suficiente potencia y adecuada metodología que pudiera confirmar los beneficios de la equinácea[92].

Reacciones adversas

De acuerdo con los datos disponibles, el riesgo de reacciones adversas con equinácea es de 1 entre 100.000, lo que hace considerar esta planta como relativamente carente de riesgos[56].

Antes y después de intervenciones quirúrgicas, un número significativo de pacientes recurren a la medicina alternativa[93]. Estos pacientes parecen utilizar estos recursos con mayor frecuencia que la población general. Por ejemplo, Tsen et al[94] refieren que el 22% de los pacientes sometidos a examen preoperatorio toman hierbas medicinales. También, Kaye et al[95] refieren que el 32% de los pacientes de un servicio de cirugía ambulatoria admiten usar estos recursos alternativos. Dado el posible efecto adverso sobre el curso de la intervención de la administración de plantas medicinales, es necesario que el médico indague específicamente acerca del uso de dichas plantas.

Los pacientes que requieren inmunosupresión así como los que esperan un trasplante deben evitar seguir consumiendo equinacea. En contraste con el efecto inmunoestimulante en la utilización a corto plazo, el uso continuado de la planta, especialmente el uso de duración superior a ocho semanas podría conllevar el riesgo de potenciar la inmunosupresión, con el riesgo teórico de ciertas complicaciones postoperatorias, como por ejemplo una pobre cicatrización de las heridas y una mayor susceptibilidad a infecciones oportunistas.

Distintos autores recomiendan advertir a los pacientes que deben suspender todos los suplementos dietéticos como mínimo una semana antes de someterse a cualquier intervención quirúrgica de alguna importancia o bien a procedimientos diagnósticos [96].

La equinácea se ha asociado con reacciones alérgicas, incluyendo un caso referido de anafilaxia[97] , por lo que debe usarse con precaución en pacientes con asma, atopia o rinitis alérgica. La equinácea tiene un riesgo potencial de toxicidad hepática, aunque no se dispone de documentacion detallada de casos[98]. En ausencia de una información suficiente sobre hepatotoxicidad, es prudente actuar con suma cautela en pacientes con alteración conocida de la función hepática, así también debería suspenderse el tratamiento con equinácea cuando se prevea un posible compromiso hepático o circulatorio, como sucede a menudo en la manipulación quirurgica o bajo anestesia general[93].

Los datos procedentes de los estudios publicados y de los programas de farmacovigilancia establecidos sugieren que las reacciones adversas producidas por equinácea no son referidos con frecuencia. Sin embargo las molestias digestivas y erupciones son los efectos secundarios mas frecuentes[2]. En raras ocasiones, la equinácea se asocia a reacciones alérgicas potencialmente severas.

Pese a la gran cantidad de ensayos que evalúan la eficacia, en pocas ocasiones se ha considerado la seguridad de uso de los derivados de esta planta. Probablemente el uso a corto plazo es relativamente seguro, con un ligero aumento de reacciones adversas de carácter transitorio y reversible. La asociación de equinácea con reacciones alérgicas son probablemente raras, sin embargo, los pacientes con antecedentes de asma u otras enfermedades de base alérgica deben considerar este riesgo antes de tomar alguna preparación de esta planta. Igualmente, la ausencia de suficiente información sobre el empleo de equinácea durante el embarazo o la lactancia debe ser tenido muy en cuenta.

La equinacea es el segundo suplemento relacionado con reacciones adversas de los registrados en la base de datos del California Poison Control System, representando mas del 7% de los casos, siendo la primera planta en importancia de dicha base de datos[99].

los efectos adversos atribuibles a equinácea son raros y consisten principalmente en reacciones adversas, que en algunos casos pueden ser severas. El Comité Asesor de Reacciones Adversas australiano(ADRAC) recibió once comunicaciones de reacciones adversas atribuibles a equinácea desde julio de 1996 a septiembre de 1997, incluyendo casos de hepatitis, asma, erupción generalizada, con o sín mialgia y náuseas, episodios de vértigo con hinchazón simultánea de lengua y anafilaxia[100], No se han publicado estudios sistemáticos de reacciones adversas de esta popular planta. Un estudio de escasa potencia no encuentra evidencia de reacciones adversas durante el embarazo tras el consumo de esta planta.

Una revisión mas reciente de la base de datos ADRAC eleva a 51 casos los comunicados a este organismo, de los que 26 están probablemente mediados por IgE (4 anafilaxias, 12 casos de asma aguda, 10 casos de urticaria o angioedema)[101]. Algunos pacientes atópicos presentan hipersensibilidad a esta planta en ausencia de un contacto previo con la planta, lo que hace pensar a algunos autores que existe una especie de reactividad cruzada con algun otro agente ambiental. Por contraste, las tres variedades de equinácea son uno de los recursos de la medicina alternativa mas utilizados en el tratamiento de las enfermedades alérgicas, especialmente respiratorias[102].

El consumo de equinácea se ha relacionado con entumecimiento de la lengua[103]. Los pacientes con linfoma deben ser advertidos de los riesgos de la utilización conjunta con equinácea[104]. Los pacientes con enfermedades en los que la inmunidad juega un papel importante pueden ver empeorar su curso cuando reciben equinácea. Así por ejemplo, se han comunicado dos casos de reagudización de pénfigo vulgar tras tomar suplementos de equinácea[105].

En 2001, Soon describe un caso de eritema nudoso recurrente asociado al consumo de equinácea[106], tal vez relacionado con el efecto inmunoestimulante de la planta.

Una paciente con antecedentes de atopia presentó una crisis anafiláctica tras ingerir un preparado comercial de extracto de equinácea. Las pruebas cutáneas y el RAST pusieron de manifiesto la hipersensibilidad a la planta[97]. Los pacientes con manifestaciones alérgicas previas tiene un riesgo elevado de presentar reacciones severas a medicinas complementarias, incluyendo esta planta.

La equinácea puede causar hepatotoxicidad y no debe usarse junto con otras sustancias potencialmente hepatotóxicas, como los esteroides anabolizantes, la amiodarona, metotrexato o ketoconazol[107].

Uso clínico o comercial

En España se comercializan siete preparados comerciales de Echinacea angustifolia, cuyas denominaciones comerciales se indican a continuación:

ECHINACEA CENTRUM 250 mg 30 y 60 comprimidos
ECHINACEA FARMAYA 250 mg 30 y 60 comprimidos
EKIAN 30 y 60 comprimidos
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Fecha de actualización de la página: 6 de febrero de 2009.